La Organización Mundial de la Salud (OMS) define salud mental como “un estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad. En este sentido positivo, la salud mental es el fundamento del bienestar individual y del funcionamiento eficaz de la comunidad”.
Por Donatella Ungredda (Especial para Notas de Cira)
Sin embargo, y a pesar de tratarse de una definición
tan institucionalmente positiva, la verdad es que no se habla de la salud
mental de las personas; peor aún, no se habla de las enfermedades mentales.
El estigma social que trae a la familia que un miembro
sufra una enfermedad mental impide que
las personas que sufren depresión, ansiedad, o cualquier otra situación mental
adversa busquen la ayuda necesaria dentro de sus familias o en sus comunidades;
lo que da paso a situaciones extremas como el suicidio.
Al conversar abiertamente sobre enfermedades mentales y el suicidio: “podríamos estar salvando vidas
Desafortunadamente, las familias del sur de Florida están siendo afectadas por un alza en el número de suicidios de niños, jóvenes y adultos. Las causas de la depresión varían pero todas tienen en común una precaria salud mental que en muchos casos ha pasado inadvertida, o no se le ha prestado la debida atención.
Racher |
La Presidenta voluntaria de la directiva de la Alianza Nacional contra las Enfermedades Mentales Capítulo Miami-Dade (NAMI Miami-Dade), Susan Racher, desgranó las siguientes estadísticas: La tasa general de suicidio en Estados Unidos se ha incrementado en un 35% desde 1999.
En 2020, 46 mil personas murieron por
suicidio, pero 12.2 millones lo pensaron, 3.2 millones desarrollaron un plan
para hacerlo y 1.2 millones lo intentaron. Esto es 1 de cada 26 personas. El 90% de los que murieron por suicidio
presentaron algún síntoma de enfermedad mental; la mayoría no estaba recibiendo
tratamiento.
Según el Centro de Control y Prevención de
Enfermedades (CDC), en lo que va de año, un 20% de los estudiantes de enseñanza
media han tenido ideas o pensamientos serios en cuanto al suicidio e hicieron un
plan para llevarlo a cabo. El 42% de jóvenes LGBTQ, y personas Trans, son 12
veces más proclives a suicidarse.
Todas las autoridades sanitarias han
hecho sonar las alarmas en cuanto a la situación de la salud mental infantil y
juvenil. Un estudio del 2021 mostró que un 44% de los encuestados dijo sentirse
persistentemente triste y sin esperanza. En Florida, hubo 3,113 suicidios en el
2020.
El Covid 19 y los confinamientos
afectaron desproporcionadamente a las comunidades de color en Florida, acotó
Racher.
Causas físicas y sociales
Michel |
Por cada persona que toma la decisión de quitarse la vida, 135 personas
se ven directamente afectadas. Este número incluye a familiares, amigos,
compañeros de escuela o trabajo y sus respectivos entornos; por lo tanto es
claro que se trata de un tema de salud pública y mientras más pronto las
personas entiendan que esta conversación debe darse en la comunidad mejor. “Podríamos estar
salvando vidas”, afirma Racher.
Asimismo, Racher relató su caso personal con uno de sus hijos, Matt, cuya
salud mental se vio gravemente afectada cuando se cumplió el primer aniversario
de la muerte de su mejor amigo, quien se había quitado la vida. Matt tuvo
episodios psicóticos tan graves que incluso se sintió responsable del
Holocausto. Hoy Matt ha superado su situación y lleva una vida productiva.
Una historia personal
Morales |
Morales cuenta que tiene 19 años lidiando con esta situación, que empezó
cuando su tercer hijo comenzó a sufrir de ansiedad severa; y luego a éste le
fue diagnosticado un problema de aprendizaje.
Hoy su hijo es un adulto joven que está a punto de graduarse de la
universidad con un título en Finanzas, ella atribuye esto a la temprana
intervención de la enfermedad. También su hija mayor, empezó a manifestar
síntomas de que algo no estaba bien desde los 10 años. Al principio se pensó que podría ser la
transición hacia la pubertad, pero su comportamiento fue cambiando y se tornó muy
retraída, dormía mucho durante el día y no salía de su habitación. Después de 4
años de esta situación que no se entendió, ni se atendió, adecuadamente; ella
desarrolló un sentimiento de rabia. A este punto, ya la joven había empezado a
experimentar con drogas. Fue en este momento cuando sus padres buscaron ayuda
profesional; sin embargo, ella aún está lidiando con situaciones de salud mental.
“Nuestra familia pasó por un calvario”, dice Morales. “No se puede
subestimar cuánto sufre la familia
cuando un miembro sufre de algún padecimiento mental… Es una experiencia de
duelo, de pérdida”.
Tiempo después, el destino le arrojaría otra curva. Morales se refiere a
cuando su hija de 8 años para ese momento, intentó arrojarse por una ventana, con
suerte dos de sus hermanos estuvieron ahí para impedirlo. La niña fue
hospitalizada en una unidad de cuidados psiquiátricos. “Mi hija de 8 años
internada en un hospital porque escuchaba voces que le decían lo que debía
hacer”, dijo.
Peleando contra el estigma social
LeSueur |
Otro reto es el de combatir el estigma y la vergüenza del suicidio y de
la enfermedad mental si se mira desde la óptica de las comunidades religiosas.
Para Lisa LeSueur, Coordinadora de Prevención del Suicidio de NAMI Miami-Dade y Pastora de
la Iglesia Congregacional de Coral Gables, le tocó ver cómo su excompañera
intentó quitarse la vida poniendo un arma de fuego contra su cabeza, y verse
obligada a llamar a emergencias para que se la llevaran a una institución de
salud mental, en contra de su voluntad.
En este caso, la joven sufría de depresión pero estaba siendo tratada,
por lo que LeSeur se preguntaba, “¿Qué pasé por alto? ¿Qué fue lo que no vi?” Sin
embargo, no se animaba a hablar del tema en su comunidad ni en su iglesia.
LeSeur explica que el componente religioso aún juega un papel clave en el
estigma y que aunque ha visto cierto progreso por su trabajo comunitario y la
normalización de la conversación sobre las enfermedades mentales; todavía
persiste la noción de “debes haber cometido algún pecado para estar pasando por
esa situación”.
Ayuda e información al alcance de la mano
NAMI Miami-Dade comprende perfectamente esta situación y precisamente por ello
proporciona programas educativos y de entrenamiento gratuitos, facilitados por
personas que han vivido experiencias con enfermedades mentales, utilizando un
modelo de entrenamiento basado en estándares nacionales.
NAMI Miami-Dade ha creado una iniciativa integral de prevención de
suicidio que incluye reportajes de TV, Radio, medios impresos, redes sociales,
carteles, mensajes de texto, entrenamiento directo, ruedas de prensa y una gran
marcha a realizarse el día 21 de mayo en el Downtown de Miami para elevar la
concientización sobre el grave problema del incremento de los suicidios.
Todo lo que se hace en NAMI es para normalizar la conversación y proporcionar recursos y vínculos con los CDC regionales y una mayor interacción con las comunidades. La marcha tiene por objeto el apoyo de los pares, factores altamente protectores contra el suicidio. NAMI lleva adelante esta labor educativa y de formación gracias al apoyo financiero de muchos generosos patrocinadores y del Departamento de Niños y Familia del estado de Florida.
Sí quiere saber más sobre NAMI y su trabajo de prevención de suicidios y en beneficio de la salud mental de todos, consulte https://namimiami.org/ o asista y participe en la #NamiWalk este 21 de mayo en el Maurice A. Ferre Park "Museum Park" en el Downtown de Miami, desde las 8:00 hasta las 11:30 AM. Ahí encontrará abundante información sobre sus actividades y cómo involucrarse.
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