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Melva Thompson -Robinson del Centro de Investigación de Disparidades de Salud de la UNLV, habla sobre el impacto de la pandemia en los afroamericanos |
Por
Sunita Sohrabji
Para Ethnic Media Services
Foto y texto cortesía de Ethnic Media Services
SAN
FRANCISCO – Al reabrir varios estados de EUA sus economías, un panel de
expertos de salud y política advierte de que ciertos grupos étnicos seguirán
corriendo un mayor riesgo de contraer y morir del COVID-19.
Nguyen citó un estándar como de 7 a 14 días consecutivos cuando el número de nuevos casos de infección no haya subido en un estado. Hasta ahora, agregó, ninguno de los estados con el número más alto de casos ha tenido ni siquiera tres días seguidos sin un aumento. En Georgia, el gobernador ha reabierto la economía agresivamente a pesar de un pico en las tasas de mortalidad el 1 de mayo con 1,232 muertes.
El especialista en enfermedades infecciosas desestimó la eficacia de la hidroxicloroquina, una droga antimalárica que el presidente Trump promocionó como tratamiento. “Hay clara evidencia de daño y ninguna evidencia de beneficios”, dijo Nguyen.
Pero una luz de esperanza se percibe en la nueva droga Remdesivir, desarrollada por Gilead, que reduce el tiempo de recuperación de una infección grave de COVID-19 en tres días y mejora las tasas de mortalidad. Nguyen dijo que Gilead tendría que incrementar la producción de Remdesivir, pero agregó, “La droga nos está ayudando a ver la luz al final del túnel”.
La directora del Centro de Investigación de Disparidades de Salud en la Universidad de Nevada en Las Vegas, Melva Thompson-Robinson, destacó el impacto de la pandemia en los afroamericanos, que mueren por infecciones de COVID-19 en tasas desproporcionadamente altas. Varios factores contribuyen a la mayor vulnerabilidad de la población, incluyendo el prejuicio implícito en la comunidad de los servicios de salud, que contribuye a una peor calidad del cuidado que reciben los afroamericanos.
“Están saliendo a la luz historias de afroamericanos que se presentan en las salas de emergencias con síntomas de COVID-19, pero no reciben atención”, dijo Thompson-Robinson. “En algunos casos, le cuesta a esa persona varios viajes hasta que le ven finalmente…o le hacen la prueba, y para cuando le confirman que ha dado positivo en COVID, está tan enfermo, que no puede recuperarse”.
El director del Centro para el Estudio de la Salud y Cultura Latinas de la Universidad de California en Los Ángeles, David Hayes-Bautista, señaló que los latinos tienen el doble de posibilidades que la población en general de no tener cobertura de seguro médico. Pero son ellos los que están en primera línea desempeñando servicios a la población refugiada en donde se encuentre, desde producir y entregar comida a trabajar en residencias de ancianos, trabajar de mecánicos de autos y manejar autobuses, entre otras profesiones, a menudo sin equipo de protección.
Hayes-Bautista también destacó los resultados del nuevo estudio del Centro que identifica la medida para evaluar la extensión del virus para decidir si los estados debieran reabrir. En vez de solo mirar el número de nuevos casos, el Centro califica a los estados por número de infecciones por millón de residentes. Según esta medida, Nueva York y Nueva Jersey están en el nivel más alto, con 15,132 por millón y 12,907 por millón respectivamente. Dos estados en los que hay manifestantes insistiendo agresivamente en la reapertura – Luisiana y Michigan – se encuentran en sexto y noveno lugar de la lista del Centro, con 5,917 por millón y 3,975 por millón respectivamente. California es el 35, con 1,195 infecciones por millón. (https://bit.ly/2Sx6HvC)
La presidenta de la Sociedad de Niños, Mayra Álvarez, un grupo nacional de investigaciones y abogacía de políticas con base en Los Ángeles pasó los “resultados desalentadores” de una nueva encuesta de 600 padres y madres de niños muy jóvenes de California. La encuesta, realizada por el Grupo de Estrategias Globales en sociedad con EdTrust y la Sociedad de Niños, encontró que más de la mitad de los padres y madres de niños pequeños no tiene confianza en poder pagar necesidades básicas como comida, alojamiento y atención médica. (https://bit.ly/2Widzhu)
“Uno de cada tres se salta una comida o la reduce para que no pasen hambre sus hijos – un número que aumenta de manera importante entre los padres y madres con un hijo de uno a seis meses de edad”, dijo Álvarez.
Muchos
niños ahora se enfrentarán a seguir aprendiendo en casa mientras sus padres y
madres vuelven al trabajo, y estarán sin recursos adecuados como computadoras
portátiles y conexión a Internet.
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