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Muy sonriente Justin Bieber y usando un uniforme de la cárcel de Miami Dade, donde está detenido por hacer piques, manejar con la licencia vencida y estar bajo la influencia de estupefacientes. |
No contento con embarrar de huevo las casas de sus vecinos
de Los Ángeles, el joven ídolo musical canadiense se vino a echar vaina al sur
de la Florida donde no estaba tan rayado, hasta esta madrugada.
Amaneció Miami con las temperaturas más frías que se han
tenido en par de años, y la gran noticia del día ha sido el arresto de Bieber
por andar haciendo carreras ilegales en una calle de Miami Beach en un
Lamborghini amarillo, rentado. A todas estas, el muchachito aparentemente
estaba drogado y bebido, como él mismo le diría a los policías de Miami Beach
quienes pararon el pique que Bieber y el rapero Khalil, artista local, tenían
en una calle residencial de la playa.
En un acto de total falta de respeto, los dos cantantes
habían pedido a los seguidores de Bieber que cerraran la calle para ellos hacer
el pique que involucraba, además, a un Ferrari rojo.
No es por nada, pero creo que estamos asistiendo a una
estrepitosa caída del joven ídolo canadiense. Lo veremos convertirse en la
versión masculina de Lindsay Lohan. ¿Hasta cuándo tendrá que presentarse en
corte por violación a su sentencia – que probablemente incluya trabajo
comunitario e internarse en un programa de rehabilitación de adictos – ya sea
por manejar bajo la influencia o, por escaparse de la clínica?
Lo cierto que a esta estrella estrellada le hace falta su
mamá, señora que también saltó a la fama junto a su hijo, como madre soltera y
muchacha rebelde y a quien elogiaran tanto por criar a ese pequeño reproductor
de dólares.
Debería su madre estar con él, como lo hacía antes; y no
dejarlo rodeado de pura gente que solo le dice que si a sus locuras, me imagino
que pensadas, o no pensadas, por su mente aun adolescente que busca
entretenimiento y sabe que puede comprar las locuras que otros chicos no pueden
pagar ni en sueños.
Pero todo este despliegue de locura hormonal y de dinero, no
le molesta mucho al muchachito Justin, ya que en la foto de la reseña policial
sale súper sonreído, como si hubiera hecho tremenda gracia. Este no aprendió la lección pero esperemos que sus admiradores no lo emulen, en ningún sentido. Tampoco muestra el más mínimo respeto por las autoridades locales ni por la gente que reside en la zona donde estaba haciendo pique.
Quizás veamos que le caigan encima al bar de bailarinas nudistas por dejar entrar a Bieber y sus panas al local. El acceso a esos sitios es a partir de los 21 años, y él solo tiene 19. Algo pagará el local y también los policías que le dieron escolta no autorizada cuando llegó a la Florida en su jet privado.
Quizás veamos que le caigan encima al bar de bailarinas nudistas por dejar entrar a Bieber y sus panas al local. El acceso a esos sitios es a partir de los 21 años, y él solo tiene 19. Algo pagará el local y también los policías que le dieron escolta no autorizada cuando llegó a la Florida en su jet privado.
Esperemos que el juez no lo deje suelto con tan solo la multa de $2,500 sino que de verdad lo haga entrar en razón con una sentencia aleccionadora.
Ya veremos cómo se comporta de ahora en adelante. Lo que sí
sé que ya debe haber unos cuantos abogados maquinando a ver cómo le ponen la
mano a ese lomito, porque por lo visto, esta no va a ser la última travesura de
Bieber.
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