Inmediatamente mi memoria culinaria empezó a recordar los platos esenciales de la carta: la mousse de plátano con crema de queso roquefort, el fabuloso aguacate en hojaldre servido en una cremita de ajoporro, los risottos, las ensaladas, el Carpaccio….. Bueno y de ahí a los postres – Islas flotantes y el Tiramisú - y sin contar que me acordaba de mi amigo Rafael Palacio, quien me llevara por primera vez a este rincón veneciano en pleno Chacao.
Para mi sorpresa la decoración de El Patriarca es clara, sobria y elegante. Acá hay solo un mural y es el que le da la imagen al restaurante. Lo que rodea a este Patriarca no se parece en nada a lo que uno encuentra adentro. Localizado en el nivel 5 del Centro Plaza, el sitio es un remanso de tranquilidad en la bulliciosa y ajetreada hora del almuerzo en esta zona de Los Palos Grandes.
A la hora del menú, Ileana Matos y yo nos dimos un pase al pasado con la mousse de plátano, mientras María Luisa Ríos asumió una humeante y deliciosa crema de mejillones servida con una cubierta de hojaldre y Zinnia se fue con la ensalada Patriarca, para no salirse mucho de la dieta. Las pastas, los ñoquis de yuca, el lomito y el pescado que siguieron a las entradas recibieron buenos comentarios, al igual que los postres, Tarta Tan y la mousse de chocolate.
Buena compañía con una comida exquisita, ¿que más se puede pedir?
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