20 de febrero de 2012

Los vinos Torre Oria entran con buen pie



Siempre que voy al supermercado o a una licorería, dedico unos minutos a estudiar qué vinos tienen en los anaqueles a ver si hay algo que me llame la atención.  En esta ocasión ni siquiera tuve que buscarlos sino que un amigo me llamó para degustar unos vinos de la bodega valenciana Torre Oria que está colocando en el mercado de la Florida.

Me sorprendieron porque, hasta ahora y con excepción de los Albariños, los vinos españoles que se consiguen en el mercado local son a veces muy pesados para el clima local, y requieren de un poco de aire para que saquen a relucir sus cualidades. En cambio a los Torre Oria que probé los que encontré divertidos y con personalidad; además de ser lo suficientemente versátiles como para acomodarse al calor y a la humedad imperante en Miami.  Estas características las he encontrado, por lo general, en los mostos del Nuevo Mundo y en los australianos.

En esta oportunidad tuve el  gusto de probar dos varietales de la línea NU, Syrah y Chardonnay, un Tempranillo de la línea SLCN Joven 2010, un tinto Castillo Campo Arcis 2010 y una excelente Torre Oria Cava Brut, que ostenta una Medalla de Oro del Concurso Mundial de Bruselas 2011.

Sus orígenes.
Torre Oria ostenta tres denominaciones de origen, DO, la de Valencia, Utiel-Requena y Cava, es por esto que sus vinos llevan el sello y numero serial que certifica que solo uvas de la región fueron usadas para elaborar ese vino.
Sin embargo no es solo el uso de las uvas locales lo que distingue a Torre Oria de las otras bodegas de la región del Derramador. La casa-palacio de  familia Oria, y sede de la bodega, se erige en estos predios desde que se empezara su construcción en 1879. Es tal su belleza que es una de las bodegas más visitadas de la zona durante todo el año.

Los viñedos de Torre Oria disfrutan de la cercanía del Mar Mediterráneo cuyas brisas influyen en la creación de un microclima ideal para ellos. Sus suelos, ricos en caliza y pobres en materia orgánica, tienen buena permeabilidad y son favorables a la producción de cepas con unas características únicas de la zona.

Perfectos para toda ocasión.
Despojados de pesados títulos de dones, duques y santos, los Torre Oria disponibles en Florida se distinguen por las letras SLCN, en este caso el SLCN Joven 2010, es un varietal joven elaborado con 100% Tempranillo. Excelente para las reuniones y comidas ligeras, de aroma frutal, taninos suaves y buen acompañante de conversaciones amenas e interminables.

Por su parte las etiquetas de los varietales NU, Syrah y Chardonnay, se destacan no solo por los versos de amor en las etiquetas, sino por sus aromas afrutados que, en el caso del Chardonnay, destacan las frutas tropicales y una delicada untuosidad en boca que refresca y pide beber más. Mientras que el NU Syrah destacan las notas de cerezas negras y cacao y una untuosidad que provoca seguir saboreándolo.

En el caso de Castillo Campo Arcis 2010, otro varietal de Tempranillo, detenta un precioso color rojo cereza con visos violeta y ofrece un aroma frutal con ligeras notas minerales y de balsámico. Excelente para beberlo conversando y para maridarlo con platos a base de arroz, quesos, prosciutto, etc.

Por último la Torre Oria Cava Brut, es excelente para brindar en toda ocasión, su elegancia en la copa es confirmada una vez en boca donde se encuentra perfectamente equilibrada para que sea degustada con una variedad de platos que van desde ensaladas, ceviches, quesos y hasta con sushi.

Lo cierto es que no importa que vino Torre Oria escoja, todos le van a gustar.

Si quiere tener más información sobre los vinos Torre Oria, comuníquese con Gourmand Services LLC a través del 305 351 9325, por el email info@gourmandservices.com o visitando www.gourmandservices.com.


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Vinos Kaiken en La Hacienda Vieja, Galipan

Por que amo al Malamado

Mi adicción por éste producto en particular es bien conocida por todos los que saben de mi afición a los vinos argentinos, y en especial a los de esta bodega mendocina que siempre está a la vanguardia en mercadeo creativo y en la elaboración de caldos diferentes para los amantes del vino. Como uno el periodista siempre trata de citar la fuente, voy a darle el crédito de esta adicción - o afición o simplemente gusto por lo bueno - al colega colombiano Hugo Sabogal de Wine Media, quien me hablara del Malamado por primera vez en el lobby del Marriott Caracas hace unos dos años cuando Wines of Argentina estaba haciendo sus primeras incursiones en el país. Fue también el amigo Hugo quien me hablara de los vinos de Familia Zuccardi por primera vez y quien me presentara al Sr. José Alberto Zuccardi en Mendoza.

Sushi y Vino

El otro día me pidieron que escribiera algo sobre los vinos y el sushi y me pareció interesante ya que, los que actualmente estamos embebidos con lo de la cuestión enológica y gastronómica, siempre nos preguntamos, y nos preguntan, con que vino se acompaña el sushi. El asunto no es fácil, ya que el sushi hecho en su mayoría de pescados frescos, grasos, con arroz, con sabores complejos aportados por las algas Nori y por el efervescente wasabe, no es fácil de maridar; y lo mismo pasa con otros platos de la cocina asiática (China, Thai, Vietnamita, Nikkei, Hindú, etc.) las cuales, en general tiene sabores aportados por especias muy aromáticas y picosas. La cuestión es ¿Cómo lo combinamos? ¿Cómo quedamos bien con el invitado y hasta con nosotros mismos? Por lo que estuve averiguando, y por experiencia propia, lo mejor es dejar a los tintos de lado, alguno que otro se podría adaptar y eso si es un caldo joven y bien afrutado. Y es en la parte frutosa y acida donde entran los vinos blancos y rosados (incluidos los espumantes y los proseccos). Gracias a Dios que la creatividad enológica de los argentinos los hizo crear un vino especial para beber con sushi. Se llama Oroya, y aunque aun no lo tenemos en Venezuela, ya oí rumores de que pronto lo veremos en los anaqueles.

Este vino esta hecho en Mendoza, y en el se combinan el torrontés y el pinot noir. La primera cepa aporta calidad aromática y sabores afrutados y algo florales; mientras que el pinot noir le da estructura. Ahora si usted, como comensal, toma esta combinación como dato, se dará cuenta que es posible combinar vinos blancos de buena acidez y frutosos y sin madera con los diferentes platos que conforman lo que genéricamente llamamos Sushi. He acá mis recomendaciones para combinar: los gewürztraminer (traminers), los Torrontés, una buena cava como las de Freixenet, un espumante argentino o chileno. También funcionan los de marcada acidez como los Reisling o los Sauvignon Blanc. Los rosados, ya sean espumantes o tranquilos, también producen una agradable combinación con este tipo de comidas. Ahora si lo que desea es la perfección, olvídese del vino y sírvase un buen sake y si viene con ralladura de pepino (como lo sirven los coreanos) es delicioso. La otra bebida que va bien con las comidas especiadas asiáticas son las cervezas por su punto de amargo y su espuma que sirven para atenuar las altas notas de las especias y limpiar el paladar. No busque un maridaje perfecto si va a comer fuera. La armonía se lograría si acaso el cocinero tiene acceso al vino antes de cocinar y logra combinar los aportes de los ingredientes con los aromas del vino. Esto no pasa a menudo a menos que sea usted mismo quien se tome la molestia de hacerlo. Concluyo por decir, que mi palabra no es la ultima; pregúntele al sommelier que para eso esta ahí, y si es que el restaurante tiene uno. Si no lo tiene váyase por lo seguro con un blanco a su gusto personal. Al fin y al cabo, el mejor vino es el que mas le gusta uno.

¿Qué es un Foodie?

Foodie es un informal término en inglés que define a una clase particular de aficionados a la comida y a la bebida. La palabra se crea en 1984 por Paul Levy, Ann Barr y Mat Sloan para su libro, The Official Foodie Handbook (El manual oficial de los foodies).

Parece gourmet pero no es

Aunque los dos términos (Foodie y Gourmet) a veces se usan indistintamente, los foodies se distinguen de los gourmets en el sentido que estos son aficionados con gustos refinados que pueden ser profesionales de la industria de la comida, mientras que los foodies son amateurs a los que simplemente les encanta la comida por su consumo, estudio, preparación y noticias.

Por su parte los gourmets les interesa mas degustar la mejor comida, mientras que los foodies quieren aprender tanto como sea posible de la comida desde lo mas ordinario a lo mas fino y pasando por la parte cientifica e industrial. Sus ansias de conocimiento llegan hasta querer conocer a los personajes que crean las tendencias en la cocina actual. De ahí que a los foodies a veces se los tome por obsesionados por las artes culinarias.

¿Qué le interesa a un Foodie?


Estos fans de la gastronomia tienen intereses muy particulares, como por ejemplo las bodegas y desgustaciones de vino, la ciencia de la comida, inauguraciones y cierres de restaurantes, distribución de comida, tendencias en la cocina, salud y administración de restaurantes.

A veces un foodie puede desarrollar un interés particular por un item específico, tal como el mejor ceviche o un burrito. Muchas publicaciones tienen secciones dedicadas a los intereses de los foodies.

El movimiento foodie nace y se desarrolla durante los años 80 y 90 y dio pie a la creación de Food Network y otros programas especializados en cocina como Iron Chef, un resurgimiento de libros de cocina, revistas especializadas como Cook's Illustrated, un aumento de la popularidad de mercadillos dirigidos por granjeros, páginas Web sobre comida como la de Zagat, blogs de gastronomía, tiendas de artículos de cocina como Williams-Sonoma y la institución del chef célebre.