5 de enero de 2010

Mas sobre Atlanta

En Oakland
Visitando difunto ajeno


El Cementerio Histórico de Oakland, en Atlanta, es mínimo comparado con el Cementerio General del Sur en Caracas, pero es posible que ambos contengan la misma cantidad de carga histórica y ectoplasmica, lo que pasa que los americanos si hacen el amago de conservación del camposanto y mientras uno esta medianamente conservado, el nuestro donde reposan los huesos (aun no robados por los paleros) de nuestros difuntos próceres, personajes históricos, amigos y parientes es victima de la desidia oficial y el hampa en general.

El sitio en primavera es un jardín lleno de flores de todos tipos y colores, como verán, mi visita fue en invierno y ahí si se captura el verdadero sentido austero del camposanto en su ausencia de colores brillantes – con sus pocas excepciones.

Un poco de historia

Los fundadores de Atlanta compraron seis acres en 1850 y los designaron como cementerio público para lo que en ese entonces era un pequeño pueblo que se desarrollaba rápidamente, el cual ya había alcanzado los 2500 habitantes. Fue diseñado como un camposanto rural con jardines, el cual era una alternativa a los cementerios tradicionales que además de estar sobrevendidos eran estéticamente poco agraciados.

Su nombre original fue Cementerio de Atlanta o Lugar de inhumación de la ciudad, se le dio el nombre de Oakland en 1872. Ya para ese entonces se le habían agregado 48 acres debido a la presión ejercida por la Guerra Civil. Durante la guerra, la ciudad y el gobierno Confederado agregaron terreno para enterrar a los soldados que se morían en los hospitales locales. Pero las batallas se libraban cada vez más cerca de Atlanta hasta llegar a envolverla, y ya para entonces se necesitaba aun más terreno para el cementerio.
Al terminar la guerra se le agrego más terreno para darle una sepultura decente a los  miles de soldados que se habían enterrado apuradamente en los campos de batalla cercanos.
Para 1867 ya el cementerio había alcanzado el tamaño actual. Dos marcadores históricos dentro de Oakland describen su conexión con los momentos más críticos de la Guerra Civil.
 Uno fue en 1862 cuando los Andrews Raiders, agentes de la Unión, se robaron una locomotora en el sitio que hoy se conoce como Kennesaw, y se la llevaron al norte para cortar las líneas telegráficas. Pero fueron capturados y condenados como espías. A siete los colgaron cerca de la esquina sureste del cementerio y enterrados allí antes de que sus restos  fueran trasladados al Cementerio Nacional en Chattanooga.

 El otro fue en una loma cercana al norte del Campanario, existió una granja con una casa de dos pisos, la cual sirvió de cuartel al comandante Confederado John B. Hood durante la Batalla de Atlanta, la cual se peleó al este del cementerio un 22 de julio de 1864.


A finales del siglo XIX, el camposanto se había vuelto popular para pasear en carruajes y hacer picnic. Las familias atendían las parcelas y así proliferaron una variedad de hermosos jardines; tanto que el primer invernadero de Atlanta se estableció en Oakland en 1870.

El cementerio también mantuvo las mismas distinciones que los vivos guardaban en su ir y venir diario por la ciudad, como por ejemplo, los afroamericanos eran enterrados aparte de los blancos, y las secciones de Judíos y Cristianos se mantenían separadas.

A medida que avanzo el siglo XX, diferentes edificios, residenciales e industriales, fueron rodeando el camposanto que rápidamente iba alcanzando su capacidad. Los últimos terrenos se vendieron en 1884.

Con el paso del tiempo, muchas tumbas fueron descuidadas cuando los descendientes desaparecían, se mudaban a otra parte o, simplemente, ya no les importaban sus antepasados. Axial que el cementerio cayó en el descuido y fue victima ocasional del vandalismo.

En 1976 se creó la Fundación Historica Oakland, el mismo año en que el cementerio fue designado como Sitio Histórico. La fundación, trabajando con la ciudad, ha hecho bastante para frenar el deterioro del lugar, sin embargo este seguirá su inexorable curso a menos que se haga una restauración y preservación sistemática de todo el cementerio.

Difuntos Famosos
Margaret Mitchell
Escritora ganadora del Premio Pulitzer y autora de “Lo que el Viento se Llevó”, una de las novelas mas populares del mundo.
Ivan Allen, Jr. 
Alcalde de Atlanta desde 1962 a 1970, le toco liderar la ciudad en un periodo de crecimiento notable y de cambios sociales.
Jacob Elsas
Filántropo y dueño de Fulton Bag y Cotton Mill

Bishop Wesley John Gaines 
Quien empezara su vida como esclavo, fue el Segundo pastor de la Iglesia Episcopal Metodista Africana Big Bethel y fundador del Morris Brown College

Joel Hurt 
Constructor y fundador del primer sistema de trolebús eléctrico de Atlanta

Maynard Jackson 
El primer afroamericano alcalde de Atlanta, sirvió tres periodos consecutivos, y
  también fue el primero en alcanzar esta posición en una ciudad sureña de importancia.

Joseph Jacobs
Dueño de la farmacia donde primero se sirvió la bebida Coca-Cola en 1886

Bobby Jones 
Golfista (si hubo vida en el golf antes de Tiger) que se hiciera del “Grand Slam” quien en 1930 se llev
ó los trofeos The British Amateur, The British Open, U.S. Amateur y el U.S. Open (sin montarle cachos a la esposa).
El León de Atlanta que marca y guarda el sitio de descanso eterno de unos 3000 Confederados.
Carrie Steele Logan 
Esta Antigua esclava fundo el primer orfanato para afroamericanos (The Carrie Steele-Pitts Home) en Atlanta 
Morris y Emanuel Rich 

Fundadores de la tienda M. Rich Dry Goods, que luego se convertiría en una de las mas grandes cadenas de la región sureña.
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Vinos Kaiken en La Hacienda Vieja, Galipan

Por que amo al Malamado

Mi adicción por éste producto en particular es bien conocida por todos los que saben de mi afición a los vinos argentinos, y en especial a los de esta bodega mendocina que siempre está a la vanguardia en mercadeo creativo y en la elaboración de caldos diferentes para los amantes del vino. Como uno el periodista siempre trata de citar la fuente, voy a darle el crédito de esta adicción - o afición o simplemente gusto por lo bueno - al colega colombiano Hugo Sabogal de Wine Media, quien me hablara del Malamado por primera vez en el lobby del Marriott Caracas hace unos dos años cuando Wines of Argentina estaba haciendo sus primeras incursiones en el país. Fue también el amigo Hugo quien me hablara de los vinos de Familia Zuccardi por primera vez y quien me presentara al Sr. José Alberto Zuccardi en Mendoza.

Sushi y Vino

El otro día me pidieron que escribiera algo sobre los vinos y el sushi y me pareció interesante ya que, los que actualmente estamos embebidos con lo de la cuestión enológica y gastronómica, siempre nos preguntamos, y nos preguntan, con que vino se acompaña el sushi. El asunto no es fácil, ya que el sushi hecho en su mayoría de pescados frescos, grasos, con arroz, con sabores complejos aportados por las algas Nori y por el efervescente wasabe, no es fácil de maridar; y lo mismo pasa con otros platos de la cocina asiática (China, Thai, Vietnamita, Nikkei, Hindú, etc.) las cuales, en general tiene sabores aportados por especias muy aromáticas y picosas. La cuestión es ¿Cómo lo combinamos? ¿Cómo quedamos bien con el invitado y hasta con nosotros mismos? Por lo que estuve averiguando, y por experiencia propia, lo mejor es dejar a los tintos de lado, alguno que otro se podría adaptar y eso si es un caldo joven y bien afrutado. Y es en la parte frutosa y acida donde entran los vinos blancos y rosados (incluidos los espumantes y los proseccos). Gracias a Dios que la creatividad enológica de los argentinos los hizo crear un vino especial para beber con sushi. Se llama Oroya, y aunque aun no lo tenemos en Venezuela, ya oí rumores de que pronto lo veremos en los anaqueles.

Este vino esta hecho en Mendoza, y en el se combinan el torrontés y el pinot noir. La primera cepa aporta calidad aromática y sabores afrutados y algo florales; mientras que el pinot noir le da estructura. Ahora si usted, como comensal, toma esta combinación como dato, se dará cuenta que es posible combinar vinos blancos de buena acidez y frutosos y sin madera con los diferentes platos que conforman lo que genéricamente llamamos Sushi. He acá mis recomendaciones para combinar: los gewürztraminer (traminers), los Torrontés, una buena cava como las de Freixenet, un espumante argentino o chileno. También funcionan los de marcada acidez como los Reisling o los Sauvignon Blanc. Los rosados, ya sean espumantes o tranquilos, también producen una agradable combinación con este tipo de comidas. Ahora si lo que desea es la perfección, olvídese del vino y sírvase un buen sake y si viene con ralladura de pepino (como lo sirven los coreanos) es delicioso. La otra bebida que va bien con las comidas especiadas asiáticas son las cervezas por su punto de amargo y su espuma que sirven para atenuar las altas notas de las especias y limpiar el paladar. No busque un maridaje perfecto si va a comer fuera. La armonía se lograría si acaso el cocinero tiene acceso al vino antes de cocinar y logra combinar los aportes de los ingredientes con los aromas del vino. Esto no pasa a menudo a menos que sea usted mismo quien se tome la molestia de hacerlo. Concluyo por decir, que mi palabra no es la ultima; pregúntele al sommelier que para eso esta ahí, y si es que el restaurante tiene uno. Si no lo tiene váyase por lo seguro con un blanco a su gusto personal. Al fin y al cabo, el mejor vino es el que mas le gusta uno.

¿Qué es un Foodie?

Foodie es un informal término en inglés que define a una clase particular de aficionados a la comida y a la bebida. La palabra se crea en 1984 por Paul Levy, Ann Barr y Mat Sloan para su libro, The Official Foodie Handbook (El manual oficial de los foodies).

Parece gourmet pero no es

Aunque los dos términos (Foodie y Gourmet) a veces se usan indistintamente, los foodies se distinguen de los gourmets en el sentido que estos son aficionados con gustos refinados que pueden ser profesionales de la industria de la comida, mientras que los foodies son amateurs a los que simplemente les encanta la comida por su consumo, estudio, preparación y noticias.

Por su parte los gourmets les interesa mas degustar la mejor comida, mientras que los foodies quieren aprender tanto como sea posible de la comida desde lo mas ordinario a lo mas fino y pasando por la parte cientifica e industrial. Sus ansias de conocimiento llegan hasta querer conocer a los personajes que crean las tendencias en la cocina actual. De ahí que a los foodies a veces se los tome por obsesionados por las artes culinarias.

¿Qué le interesa a un Foodie?


Estos fans de la gastronomia tienen intereses muy particulares, como por ejemplo las bodegas y desgustaciones de vino, la ciencia de la comida, inauguraciones y cierres de restaurantes, distribución de comida, tendencias en la cocina, salud y administración de restaurantes.

A veces un foodie puede desarrollar un interés particular por un item específico, tal como el mejor ceviche o un burrito. Muchas publicaciones tienen secciones dedicadas a los intereses de los foodies.

El movimiento foodie nace y se desarrolla durante los años 80 y 90 y dio pie a la creación de Food Network y otros programas especializados en cocina como Iron Chef, un resurgimiento de libros de cocina, revistas especializadas como Cook's Illustrated, un aumento de la popularidad de mercadillos dirigidos por granjeros, páginas Web sobre comida como la de Zagat, blogs de gastronomía, tiendas de artículos de cocina como Williams-Sonoma y la institución del chef célebre.