El Beaujolais Nouveau, exitosa mezcla de mercadeo y tradición



Siguiendo una tradición de décadas, los amantes del vino francés a través del mundo se preparan para degustar la versión 2012 del Beaujolais Nouveau este 15 de noviembre. 

 El Beaujolais Nouveau es el primer vino de la cosecha, y como tal es un vino joven, afrutado y de consumo rápido. Su popularidad es tal que es uno de los vinos que más se asocia con el país galo.

La producción anual está en unos 49 millones de litros; lo que representa casi la mitad de la producción total de la región borgoñesa del Beaujolais. Su lanzamiento mundial se hace el tercer jueves de noviembre que es cuando cumple los 45 días de haber sido cosechado y ya es tiempo de que llegue a los mercados. 

El Beaujolais Nouveau AOC se hace de la uva Gamay Noir à Jus Blanc que crece en la región de donde deriva su nombre. Esto se debe a que es un producto con denominación de origen controlada (AOC en francés). Por ley solo se usan las uvas de la región y estas deben ser cosechadas a mano. Esto se debe a que este vino se hace con maceración carbónica donde el grano completo se fermenta para realzar el sabor a fruta, y evitar la aparición de los taninos más amargos que se encuentran en la piel de la uva. El mosto es luego pasteurizado para evitar la fermentación maloláctica. 

El origen de tanta fama
 
Los vidueños de la región borgoñesa del Beaujolais producían un vino del año de consumo local para celebrar el fin de la cosecha; costumbre que se extendió hasta después de iniciada la Segunda Guerra Mundial.  Con el establecimiento del AOC (appellation d’origen contrôlée) en 1939, el vino solo podía venderse después del 15 de diciembre del mismo año de la cosecha. Sin embargo, en 1951 la Unión Interprofesional de Vinos de Beaujolais (UIVB) fijó el día 15 de noviembre para su lanzamiento anual.
Sin embargo Georges Duboeuf supo aprovechar la oportunidad de mercadeo y se ideó una carrera hacia París donde se llevaban las primeras botellas del nuevo vintage.
De más está decir que tal carrera atrajo suficiente atención de los medios que luego de un par de décadas, no solo era un evento nacional, sino que se había regado por el continente europeo y más allá.
Este vino no debe servirse al tiempo, sino que se refresca hasta alcanzar una  temperatura cercana los 55°F (13°C). Es un vino ligero y frutal que debe beberse dentro de los seis meses siguientes a su embotellamiento. Pero si la cosecha fue buena, podría aguantar el año. Pero ¿para qué esperar tanto cuando las fiestas están próximas?
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