Oscar Mayer se nos fue pero nos deja un largo y sabroso legado

Hoy, entre tanta celebridad pasando a mejor vida, también hizo lo propio un hombre cuyo nombre ha formado parte de nuestras vidas desde que éramos pequeños. Aun de grandes lo buscamos y, si busca en la nevera probablemente se lo encuentre.
Hoy señores murió Oscar G. Mayer III. Tenía 95 años y nos dejó simplemente por que ya estaba muy viejito, dice su viuda desde la ciudad de Fitchburg, Wisconsin. Esta mañana su fallecimiento fue apenas mencionado en NBC Today y desde el momento que Kathy Lee Gifford tarareó el jingle, no me la he podido sacar de la cabeza.

Ya por el nombre se habrán dado cuenta que este señor ha compartido con mas de uno su cumpleaños, parrilladas e idas a la playa. También nos ha sacado del paso cuando hay mucha gente, poca plata y menos ganas de cocinar y nos ha aplacado el hambre post fiestera con un par de “asquerositos” bien resueltos.

Su nombre es reconocido por millones que a través de décadas nos hemos comido el producto del tesón de tres generaciones de Oscar Mayers. Se retiro de la presidencia de la compañía que lleva su mismo nombre en 1977, cuando ya la compañía había contabilizado su primer billón de dólares. Luego se la vendieron a General Foods y hoy en día es parte de Kraft Foods.

La compañía que se convertiría en Oscar Mayer Foods comenzó cuando su abuelo y su tío-abuelo Gotfried, inmigrantes alemanes, alquilaron la Kolling Meat Market en Chicago. Se dieron a conocer en los barrios de alemanes vendiendo salchichas.

Como su popularidad se incrementaba, agrandaron el frente y hasta apadrinaron eventos locales. Para 1900 ya tenían 43 empleados y repartían a toda la ciudad. Al abuelo se le ocurre usar su nombre como marca en sus productos cárnicos a partir de 1904, con lo cual crea una moda en la industria. La compañía también fue una de las primeras en someterse a la inspección del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos en 1906.

Como la marca es sinonimo de salchichas, en 1936 crearon el famoso Wienermobile como estrategia publicitaria, y este ya tiene paseándose por este ancho y amplio país unos 70 años. Desde entonces se han fabricado seis diferentes modelos de este auto cuya característica principal es la enorme salchicha en el techo.

Yo, en honor a tres generaciones de Mayers, si me voy a comer mi asquerosito, bien resuelto con cebolla, repollo, papitas y picante.

¡A su salud Sr. Mayer!
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