4 de julio de 2016

Celebración ambivalente

Fotos y texto: Cira Apitz

Desde hace un año y siete meses tengo dos países. Ellos celebran sus días nacionales en julio, uno seguido del otro, pero desafortunadamente solo tengo una patria para celebrar: Estados Unidos.
Por desgracia Venezuela, donde nací y crecí, no está para celebraciones, ni de lejos. Que me digan mala patriota o que le estoy sacando el cuerpo a mi país… no me interesa… lo cierto que mi primer país no tiene nada que celebrar luego de 17 años de estar pisado no solo por la bota militar sino también por la de los Castro y otros extranjeros de baja ralea con quien se juntó el gobierno en sus ansias de poder.
Que Venezuela es bella….no lo niego al igual que tampoco puedo ignorar que en estos momentos es un desastre de calles sucias y gente huraña y fea que hacen cosas que no parecen nuestras….donde el agua que sale de los chorros  –si es que sale– sale marrón y hasta con mal olor, una Venezuela a oscuras, enferma, sin medicinas y medio muerta de hambre….un país donde su futuro se languidece de inanición en las cunitas de los hospitales y en los caseríos.
¿Qué me piden que celebre? Sinceramente no siento que haya nada que celebrar este 5 de julio,  pero si mucho por qué llorar, así como los deudos lloran a un ser querido que se nos va…. Así se nos fue     Venezuela, esa que nos vio nacer, a esta generación mía y a otras más, esa no regresa… al igual que nosotras cambió al madurar pero, será que hizo como esas parejas donde el marido cincuentón le da por hacer locuras y se embarcó en esta vaina que llaman chavismo… tremendo foul señores… ¡botaron la bola, pues!
Cuando fuimos a votar a New Orleans.
Lo único que tengo que celebrar es que nací allí, en medio de esa Caracas vibrante, que no descansa, llena de luz y árboles … la Caracas de la Cota Mil, del Ávila, de la Quinta Anauco, del Teresa Carreño, del Ateneo y la Cinemateca, la del Parque del Este con la Nao Santa María, la de las patinatas en Los Próceres y Los Caobos, la del Pinar y Los Chorros, la de de las rumbas y las mejores discotecas de los 80 (Le Sept, el Crazy, City Hall, El ZigZag, etc.), la del Tamanaco  y la Boite, la del Caracas Hilton, la de los Festivales de Teatro, la del MACCSI y la GAN, la del Bar Basque y otras tascas de La Candelaria, la del Gran Café, la de los asquerositos y las areperas después de las rumbas…
Al igual que Caracas con flores de Galipán y su Pacheco. Esa Caracas de la que canta Billo’s…. de los techos rojos… esa Caracas solo vive en los recuerdos de quienes crecimos en ella y vimos su mejor cara hasta el momento de la partida. Cuando yo me fui la primera vez no la lloré, cuando me fui la segunda vez, ni me di cuenta que me iba por el apuro, pero al pasar de los años Caracas está ahí presente y no dejo de añorarla un solo día.
Mientras tanto, celebraré el 4 de julio, la independencia de mi nuevo país con todo el espíritu celebratorio que amerita esta fecha…..mañana 5 solo queda desearle suerte y fuerza a Venezuela para que salga del hueco donde muchos de sus hijos la metieron.
¡Ánimo Venezuela que tú puedes!

…And Happy Fourth of July!!!!
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Vinos Kaiken en La Hacienda Vieja, Galipan

Por que amo al Malamado

Mi adicción por éste producto en particular es bien conocida por todos los que saben de mi afición a los vinos argentinos, y en especial a los de esta bodega mendocina que siempre está a la vanguardia en mercadeo creativo y en la elaboración de caldos diferentes para los amantes del vino. Como uno el periodista siempre trata de citar la fuente, voy a darle el crédito de esta adicción - o afición o simplemente gusto por lo bueno - al colega colombiano Hugo Sabogal de Wine Media, quien me hablara del Malamado por primera vez en el lobby del Marriott Caracas hace unos dos años cuando Wines of Argentina estaba haciendo sus primeras incursiones en el país. Fue también el amigo Hugo quien me hablara de los vinos de Familia Zuccardi por primera vez y quien me presentara al Sr. José Alberto Zuccardi en Mendoza.

Sushi y Vino

El otro día me pidieron que escribiera algo sobre los vinos y el sushi y me pareció interesante ya que, los que actualmente estamos embebidos con lo de la cuestión enológica y gastronómica, siempre nos preguntamos, y nos preguntan, con que vino se acompaña el sushi. El asunto no es fácil, ya que el sushi hecho en su mayoría de pescados frescos, grasos, con arroz, con sabores complejos aportados por las algas Nori y por el efervescente wasabe, no es fácil de maridar; y lo mismo pasa con otros platos de la cocina asiática (China, Thai, Vietnamita, Nikkei, Hindú, etc.) las cuales, en general tiene sabores aportados por especias muy aromáticas y picosas. La cuestión es ¿Cómo lo combinamos? ¿Cómo quedamos bien con el invitado y hasta con nosotros mismos? Por lo que estuve averiguando, y por experiencia propia, lo mejor es dejar a los tintos de lado, alguno que otro se podría adaptar y eso si es un caldo joven y bien afrutado. Y es en la parte frutosa y acida donde entran los vinos blancos y rosados (incluidos los espumantes y los proseccos). Gracias a Dios que la creatividad enológica de los argentinos los hizo crear un vino especial para beber con sushi. Se llama Oroya, y aunque aun no lo tenemos en Venezuela, ya oí rumores de que pronto lo veremos en los anaqueles.

Este vino esta hecho en Mendoza, y en el se combinan el torrontés y el pinot noir. La primera cepa aporta calidad aromática y sabores afrutados y algo florales; mientras que el pinot noir le da estructura. Ahora si usted, como comensal, toma esta combinación como dato, se dará cuenta que es posible combinar vinos blancos de buena acidez y frutosos y sin madera con los diferentes platos que conforman lo que genéricamente llamamos Sushi. He acá mis recomendaciones para combinar: los gewürztraminer (traminers), los Torrontés, una buena cava como las de Freixenet, un espumante argentino o chileno. También funcionan los de marcada acidez como los Reisling o los Sauvignon Blanc. Los rosados, ya sean espumantes o tranquilos, también producen una agradable combinación con este tipo de comidas. Ahora si lo que desea es la perfección, olvídese del vino y sírvase un buen sake y si viene con ralladura de pepino (como lo sirven los coreanos) es delicioso. La otra bebida que va bien con las comidas especiadas asiáticas son las cervezas por su punto de amargo y su espuma que sirven para atenuar las altas notas de las especias y limpiar el paladar. No busque un maridaje perfecto si va a comer fuera. La armonía se lograría si acaso el cocinero tiene acceso al vino antes de cocinar y logra combinar los aportes de los ingredientes con los aromas del vino. Esto no pasa a menudo a menos que sea usted mismo quien se tome la molestia de hacerlo. Concluyo por decir, que mi palabra no es la ultima; pregúntele al sommelier que para eso esta ahí, y si es que el restaurante tiene uno. Si no lo tiene váyase por lo seguro con un blanco a su gusto personal. Al fin y al cabo, el mejor vino es el que mas le gusta uno.

¿Qué es un Foodie?

Foodie es un informal término en inglés que define a una clase particular de aficionados a la comida y a la bebida. La palabra se crea en 1984 por Paul Levy, Ann Barr y Mat Sloan para su libro, The Official Foodie Handbook (El manual oficial de los foodies).

Parece gourmet pero no es

Aunque los dos términos (Foodie y Gourmet) a veces se usan indistintamente, los foodies se distinguen de los gourmets en el sentido que estos son aficionados con gustos refinados que pueden ser profesionales de la industria de la comida, mientras que los foodies son amateurs a los que simplemente les encanta la comida por su consumo, estudio, preparación y noticias.

Por su parte los gourmets les interesa mas degustar la mejor comida, mientras que los foodies quieren aprender tanto como sea posible de la comida desde lo mas ordinario a lo mas fino y pasando por la parte cientifica e industrial. Sus ansias de conocimiento llegan hasta querer conocer a los personajes que crean las tendencias en la cocina actual. De ahí que a los foodies a veces se los tome por obsesionados por las artes culinarias.

¿Qué le interesa a un Foodie?


Estos fans de la gastronomia tienen intereses muy particulares, como por ejemplo las bodegas y desgustaciones de vino, la ciencia de la comida, inauguraciones y cierres de restaurantes, distribución de comida, tendencias en la cocina, salud y administración de restaurantes.

A veces un foodie puede desarrollar un interés particular por un item específico, tal como el mejor ceviche o un burrito. Muchas publicaciones tienen secciones dedicadas a los intereses de los foodies.

El movimiento foodie nace y se desarrolla durante los años 80 y 90 y dio pie a la creación de Food Network y otros programas especializados en cocina como Iron Chef, un resurgimiento de libros de cocina, revistas especializadas como Cook's Illustrated, un aumento de la popularidad de mercadillos dirigidos por granjeros, páginas Web sobre comida como la de Zagat, blogs de gastronomía, tiendas de artículos de cocina como Williams-Sonoma y la institución del chef célebre.