29 de abril de 2016

Los Brujos de Chávez: Un libro que explica el legado macabro del Insepulto


Ayer fui a la presentación del libro de David Placer, Los brujos de Chávez, de Editorial Sarrapia. Debo aceptar que acudí más por curiosidad morbosa sobre el esoterismo político que por el hecho de presentar el libro en Estados Unidos.
DAVID PLACER nos habla sobre su libro Los Brujos de Chávez y de lo que encontró.
Fotos: Cira Apitz

No solo me sorprendió que el autor es un joven colega al que conocí durante sus inicios en periodismo, cosa que no registré al principio sino que hasta que David me saludó con un gesto de agradable sorpresa y con nombre y apellido. Qué pena…. No lo reconocí de primera…. Yo me esperaba a un señor entrado en años – no había visto fotos del autor pero sí había escuchado y leído un par de entrevistas –. Me apenó aún más que se le notó un poco decepcionado al confesarle que de momento no lo reconocía.


David Placer, Cira Apitz y Claudio Fernández
Pero cónchale David … ¿cómo te iba a reconocer de una si han pasado un bojote de años de que te vi por última vez y de paso ya tienes barba y hasta canitas?!! Subsanado el desconocimiento temporal, nos volvimos a tratar como si nunca nos hubiésemos dejado de ver. 

Hoy pienso en lo que se dijo durante la presentación…. Mejor dicho en lo que no dijo el santero cubano, (no sé si es babalao) Carlos Valdez, quien fuera uno de los santeros de Chávez y contribuyó a la investigación con su testimonio. Y dicho sea de paso, está muy contento de haberlo hecho.

Valdéz ante todo se lamentó de que se le echara la culpa a la religión Yoruba, que es el nombre correcto de la Santería. Admitió que los Castros llenaron a Venezuela de brujos, al ex mandatario lo rodearon de babalaos espías que se encargaban de seguir la manipulación a distancia que hacía Fidel Castro del militar supersticioso de Sabaneta.

Me dio la impresión que a Valdez le molestó la remoción de objetos e imágenes de Santería de los predios de la Asamblea, dejó flotando y sin decir, pero la cara lo delató, una crítica al actual presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, por haberse decidido limpiar todo vestigio del culto al Insepulto ex presidente y a las deidades que éste veneraba. Dijo algo así como ahora los dueños de la casa son católicos y están en su derecho si los quieren sacar.
Lo que no dijo en palabras fue: Allá ellos con eso  y con lo que les pueda pasar. Pues no va a pasar nada Sr. Valdez, lo malo pasaba cuando los acólitos del Insepulto trabajaban ahí; como por ejemplo, la actual primera dama Cilia Flores; la ministra de los Pranes Iris Varela La Fosforito, los difuntos Luis Tascón y Carlos Escarrá, entre otras joyas del chavismo. Con esos nefastos personajes basta para tener mala suerte de por vida y se amerita la limpieza profunda del recinto legislativo. Que por cierto no era la morada de Chávez y como usted mismo dijo: los santos están en la casa de quien los tiene.

Pero pasemos a Chávez, sus creencias y este libro.

Hugo Chávez no hacía nada sin consultar una bruja, cartas, etc. El libro inicia con el vaticinio de Cristina que le dice que se muere antes de los 60, también le dijo que sería presidente y que antes de serlo estaría preso. La bruja también fue parte de la conspiración del golpe de estado del 4 de febrero de 1992.

Es difícil no volverse adicto a esto cuando tales predicciones son hechas y el hombre ve que se van cumpliendo. Está en la naturaleza humana querer saber el futuro y poder controlarlo y nada mas controlador que un militar.
De Fidel Castro siempre se ha dicho que es un zorro astuto, y supo aprovechar las debilidades y supersticiones de Chávez, un hombre inseguro al que le hacía falta la adulación y sumisión de sus congéneres.

Según Valdez, Chávez fue un tonto útil (eso ya lo sabíamos) y Fidel Castro descubrió su debilidad por la brujería y se aprovechó para manipularlo a través de ésta. Chávez reconocía que Cuba era una dictadura, pero su visión fue cambiando con cada visita y cada llamada de consulta que le hacía al isleño tirano. “Después de su primera visita a Cuba, donde fue mimado por el entonces presidente cubano, la percepción de Hugo Chávez sobre el régimen de aquel país fue cambiando.  Y no solo en sus convicciones políticas sino también en sus creencias más íntimas”, se lee en las páginas 108 y 109.

David hizo más de 60 entrevistas, leyó cartas y hasta el diario de Chávez. El resultado está en estas 259 páginas.  El libro, como tal está bien escrito, es interesante, atrapa al lector y es difícil dejar un capítulo a medio leer.

Las revelaciones que contiene en parte dan rabia, otras son una confirmación de lo que se creía y rumoraba y otras son espeluznantes. Hay que tener sangre fría y buen discernimiento para echar este cuento sin aburrir al  lector y sin ser la voz de la oposición, si no solo la del narrador. Y como me dice en la dedicatoria, que espera que su libro me enseñe a ver a Chávez desde otra óptica: si pues ahora es un fantasma que nos sigue espantando; y que mientras más sabemos de su vida íntima y de las razones o motivos que pudo haber tenido para hacer algo pudo ser manipulado por un santero espía… pues no me sorprende que Venezuela viva hoy dentro de una película de horror donde los zombies mandan y la matazón indiscriminada puede que sea otra macabra ofrenda a una deidad palera.
Que Dios nos agarre confesados.

Buen trabajo David, pero para las próximas ediciones incluye fotos.

Si quieren ver imágenes relacionadas con la investigación hecha para este libro vayan a este enlace http://www.economiadigital.es/es/los-brujos-de-chavez.php
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Vinos Kaiken en La Hacienda Vieja, Galipan

Por que amo al Malamado

Mi adicción por éste producto en particular es bien conocida por todos los que saben de mi afición a los vinos argentinos, y en especial a los de esta bodega mendocina que siempre está a la vanguardia en mercadeo creativo y en la elaboración de caldos diferentes para los amantes del vino. Como uno el periodista siempre trata de citar la fuente, voy a darle el crédito de esta adicción - o afición o simplemente gusto por lo bueno - al colega colombiano Hugo Sabogal de Wine Media, quien me hablara del Malamado por primera vez en el lobby del Marriott Caracas hace unos dos años cuando Wines of Argentina estaba haciendo sus primeras incursiones en el país. Fue también el amigo Hugo quien me hablara de los vinos de Familia Zuccardi por primera vez y quien me presentara al Sr. José Alberto Zuccardi en Mendoza.

Sushi y Vino

El otro día me pidieron que escribiera algo sobre los vinos y el sushi y me pareció interesante ya que, los que actualmente estamos embebidos con lo de la cuestión enológica y gastronómica, siempre nos preguntamos, y nos preguntan, con que vino se acompaña el sushi. El asunto no es fácil, ya que el sushi hecho en su mayoría de pescados frescos, grasos, con arroz, con sabores complejos aportados por las algas Nori y por el efervescente wasabe, no es fácil de maridar; y lo mismo pasa con otros platos de la cocina asiática (China, Thai, Vietnamita, Nikkei, Hindú, etc.) las cuales, en general tiene sabores aportados por especias muy aromáticas y picosas. La cuestión es ¿Cómo lo combinamos? ¿Cómo quedamos bien con el invitado y hasta con nosotros mismos? Por lo que estuve averiguando, y por experiencia propia, lo mejor es dejar a los tintos de lado, alguno que otro se podría adaptar y eso si es un caldo joven y bien afrutado. Y es en la parte frutosa y acida donde entran los vinos blancos y rosados (incluidos los espumantes y los proseccos). Gracias a Dios que la creatividad enológica de los argentinos los hizo crear un vino especial para beber con sushi. Se llama Oroya, y aunque aun no lo tenemos en Venezuela, ya oí rumores de que pronto lo veremos en los anaqueles.

Este vino esta hecho en Mendoza, y en el se combinan el torrontés y el pinot noir. La primera cepa aporta calidad aromática y sabores afrutados y algo florales; mientras que el pinot noir le da estructura. Ahora si usted, como comensal, toma esta combinación como dato, se dará cuenta que es posible combinar vinos blancos de buena acidez y frutosos y sin madera con los diferentes platos que conforman lo que genéricamente llamamos Sushi. He acá mis recomendaciones para combinar: los gewürztraminer (traminers), los Torrontés, una buena cava como las de Freixenet, un espumante argentino o chileno. También funcionan los de marcada acidez como los Reisling o los Sauvignon Blanc. Los rosados, ya sean espumantes o tranquilos, también producen una agradable combinación con este tipo de comidas. Ahora si lo que desea es la perfección, olvídese del vino y sírvase un buen sake y si viene con ralladura de pepino (como lo sirven los coreanos) es delicioso. La otra bebida que va bien con las comidas especiadas asiáticas son las cervezas por su punto de amargo y su espuma que sirven para atenuar las altas notas de las especias y limpiar el paladar. No busque un maridaje perfecto si va a comer fuera. La armonía se lograría si acaso el cocinero tiene acceso al vino antes de cocinar y logra combinar los aportes de los ingredientes con los aromas del vino. Esto no pasa a menudo a menos que sea usted mismo quien se tome la molestia de hacerlo. Concluyo por decir, que mi palabra no es la ultima; pregúntele al sommelier que para eso esta ahí, y si es que el restaurante tiene uno. Si no lo tiene váyase por lo seguro con un blanco a su gusto personal. Al fin y al cabo, el mejor vino es el que mas le gusta uno.

¿Qué es un Foodie?

Foodie es un informal término en inglés que define a una clase particular de aficionados a la comida y a la bebida. La palabra se crea en 1984 por Paul Levy, Ann Barr y Mat Sloan para su libro, The Official Foodie Handbook (El manual oficial de los foodies).

Parece gourmet pero no es

Aunque los dos términos (Foodie y Gourmet) a veces se usan indistintamente, los foodies se distinguen de los gourmets en el sentido que estos son aficionados con gustos refinados que pueden ser profesionales de la industria de la comida, mientras que los foodies son amateurs a los que simplemente les encanta la comida por su consumo, estudio, preparación y noticias.

Por su parte los gourmets les interesa mas degustar la mejor comida, mientras que los foodies quieren aprender tanto como sea posible de la comida desde lo mas ordinario a lo mas fino y pasando por la parte cientifica e industrial. Sus ansias de conocimiento llegan hasta querer conocer a los personajes que crean las tendencias en la cocina actual. De ahí que a los foodies a veces se los tome por obsesionados por las artes culinarias.

¿Qué le interesa a un Foodie?


Estos fans de la gastronomia tienen intereses muy particulares, como por ejemplo las bodegas y desgustaciones de vino, la ciencia de la comida, inauguraciones y cierres de restaurantes, distribución de comida, tendencias en la cocina, salud y administración de restaurantes.

A veces un foodie puede desarrollar un interés particular por un item específico, tal como el mejor ceviche o un burrito. Muchas publicaciones tienen secciones dedicadas a los intereses de los foodies.

El movimiento foodie nace y se desarrolla durante los años 80 y 90 y dio pie a la creación de Food Network y otros programas especializados en cocina como Iron Chef, un resurgimiento de libros de cocina, revistas especializadas como Cook's Illustrated, un aumento de la popularidad de mercadillos dirigidos por granjeros, páginas Web sobre comida como la de Zagat, blogs de gastronomía, tiendas de artículos de cocina como Williams-Sonoma y la institución del chef célebre.