24 de junio de 2014

Vinos de Burdeos en primeur: Probando el futuro a diestra y siniestra



Por @Capitz

Hace unas semanas tuve la oportunidad de probar vinos bordeleses en primeur, como parte de una gira de degustaciones que hace un grupo selecto de châteaux o bodegas que conforman Le Grand Cercle des Vins de Bordeaux (Gran Círculo de Vinos de Burdeos) conformados por unos 200 de los mejores productores de esta reconocida región vitivinícola de Francia.

Los productores de Burdeos que se agrupan bajo Le Grand Cercle (margen derecha e izquierda) someten sus productos a dos catas anuales obligatorias. Cuando los vinos están a punto de salir, se les somete a una cata a ciegas completa hecha por un jurado independiente. Estos luego reciben un sello en la etiqueta que le garantiza al consumidor la calidad y proveniencia del producto. 
La región de Burdeos está dividida en dos por el río Gironde y sus afluentes el Dordogne y el Garonne. Los vinos se elaboran en unas 9.000 bodegas, o châteaux en francés, si están asociadas a un viñedo concreto. A eso hay que sumarle las uvas de unos 14.000 productores independientes. En Burdeos hay 117.514 hectáreas de viñedos, 400 comerciantes y un volumen de negocio de 14.500 millones de euros. Hay 57 denominaciones de origen controlado (AOC) de vino de Burdeos.
Burdeos produce más de 700 millones de botellas de vino anualmente, que van desde corrientes vinos de mesa hasta algunos de los vinos más caros y prestigiosos del mundo como son el Château Pétrus y Château LePin. 
Lo bonito de degustar vinos en primeur; además de la importancia de probarlos, en caso que usted sea un distribuidor, es que – en términos simples – se está comprando un vino a futuro ya que éste, a pesar de estar listo, aún no ha sido embotellado ni ha pasado por la guarda en botella antes de salir al mercado. En resumen, se está comprando hoy para recibir el producto en unos dos años. Además esta es la manera de comprar algunos de los mejores vinos de Burdeos, y esto se debe a una combinación de longevidad, amplia producción y reputación.
Como consumidor, la experiencia fue muy interesante y, en pocas palabras, se podría decir que probé el futuro.  La copa y el gusto se vuelven una especie de bola de cristal que permite vislumbrar qué tan buenos serán en dos, cinco y hasta diez años a futuro.
Un vino, de la calidad de los de Burdeos, no se va a dañar mientras se almacene en buenas condiciones: a temperatura fresca, con poca luz y acostado en un lugar donde no haya olores fuertes que se puedan pasar por el corcho. 
En mi humilde opinión, hubiese apostado a una media docena de excelentes caldos a futuro; y otro tanto que se convertirán en vinos muy buenos y el resto no serán para nada despreciables.  

Los destacados
Entre los que más resaltaron, a gusto personal, en la degustación en Miami están:

Fronsac - Château Les Trois Croix – un vino que comenzó su proceso de vinificación en 2013 y que estará a la venta para el 2015. Al momento de la degustación se aprecia un brillante color rubí y en boca, se puede decir que apunta a ser un vino afrutado, de buen equilibrio entre lo ácido y lo dulce y de suaves taninos. Uvas: 80% Merlot, 20% Cabernet Franc.

Saint-Emilion Grand Cru – Château Godeau – El 2013 es frutal, agradable, taninos un poco más fuertes; aún le falta un par de años para ser un excelente vino. Esto lo digo juzgando por un excelente 2008 de la misma casa donde en nariz se aprecian aromas de cerezas negras y almendras y que no decepcionan en boca. Buen equilibrio, taninos suaves, agradable retrogusto y de larga recordación en boca. Uvas: 95% Merlot, 5% Cabernet Franc.

Saint-Emilion Grand Cru – Château Trianon – Un buen 2010  de color granate brillante, afrutado, elegante y de largo paladar. Uvas: Merlot 80%, 10% Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon 5%, y Carménere 5%.

Saint-Emilion Grand Cru Classé – Château de Pressac – Este en primeur me lo describió el productor como un coup de coeur, un golpe al corazón. Comenzó su proceso con la cosecha de 2013 y estará listo para 2019.  En nariz se perciben aromas de almendras y hierbas. En boca es agradable pero se siente que necesita más tiempo en barrica para alcanzar su potencial. Uvas: Merlot en su mayoría, 72%, con 13% Cabernet Franc, 12% Cabernet Sauvignon, 1% Pressac y 2% Carménere.

Saint-Emilion Grand Cru Classé – Château Le Prieuré – Es un pequeño terroir con plantas viejas cuya producción es de unas 20,000 botellas. Un excelente 2011, equilibrado, frutal y con algo de madera y de taninos suaves. Uvas: Merlot 80%, Cabernet Franc 20%.

Pessac Léognan – Château Haut-Bacalan – El vino de cosecha 2010 muy bueno, el del 2009 está simplemente excelente. No pude probar el en primeur. Uvas: Merlot 55%, Cabernet Sauvignon 44%, Petit Verdot 5%.

Haut Médoc – The Winemakers’ Collection Saison 8 Ntsiki Biyela (Château d’Arsac) – Esta edición hecha de la cosecha de 2013 promete mucho si desde ya es un excelente vino. Uvas: 53% Cabernet Sauvignon, 47% Merlot Noir.

Haut Médoc – Château Liversan – Este 2013 en primeur es un vino con aromas que invitan a beberlo como es ese olor cremoso que deja la fermentación maloláctica. En boca tiene un excelente equilibrio y de un afrutado que recuerda a cerezas negras. Uvas: 50% Merlot, 44% Cabernet Sauvignon, 4% Cabernet Franc, 2% Petit Verdot.

Medoc – Château Rollan de By – Este 2010 algo diferente a los demás ya que sus aromas recordaban más al cuero y al tabaco. Buena acidez y taninos medianos en boca y de un sabroso paladar largo. Uvas: Merlot 70%, 10% Petit Verdot, 10% Cabernet Franc, 10% Cabernet Sauvignon.


Sauternes – Château Raymond-Lafon – Uno de los pocos blancos. Este es un excelente vino dulce de cosecha tardía. El 2013 promete tanto o más que el 2010 donde se aprecian aromas de flores blancas, miel, maracuyá y otras frutas tropicales. Uvas: 80% Sémillon,  20% Sauvignon. 

Vinos Kaiken en La Hacienda Vieja, Galipan

Por que amo al Malamado

Mi adicción por éste producto en particular es bien conocida por todos los que saben de mi afición a los vinos argentinos, y en especial a los de esta bodega mendocina que siempre está a la vanguardia en mercadeo creativo y en la elaboración de caldos diferentes para los amantes del vino. Como uno el periodista siempre trata de citar la fuente, voy a darle el crédito de esta adicción - o afición o simplemente gusto por lo bueno - al colega colombiano Hugo Sabogal de Wine Media, quien me hablara del Malamado por primera vez en el lobby del Marriott Caracas hace unos dos años cuando Wines of Argentina estaba haciendo sus primeras incursiones en el país. Fue también el amigo Hugo quien me hablara de los vinos de Familia Zuccardi por primera vez y quien me presentara al Sr. José Alberto Zuccardi en Mendoza.

Sushi y Vino

El otro día me pidieron que escribiera algo sobre los vinos y el sushi y me pareció interesante ya que, los que actualmente estamos embebidos con lo de la cuestión enológica y gastronómica, siempre nos preguntamos, y nos preguntan, con que vino se acompaña el sushi. El asunto no es fácil, ya que el sushi hecho en su mayoría de pescados frescos, grasos, con arroz, con sabores complejos aportados por las algas Nori y por el efervescente wasabe, no es fácil de maridar; y lo mismo pasa con otros platos de la cocina asiática (China, Thai, Vietnamita, Nikkei, Hindú, etc.) las cuales, en general tiene sabores aportados por especias muy aromáticas y picosas. La cuestión es ¿Cómo lo combinamos? ¿Cómo quedamos bien con el invitado y hasta con nosotros mismos? Por lo que estuve averiguando, y por experiencia propia, lo mejor es dejar a los tintos de lado, alguno que otro se podría adaptar y eso si es un caldo joven y bien afrutado. Y es en la parte frutosa y acida donde entran los vinos blancos y rosados (incluidos los espumantes y los proseccos). Gracias a Dios que la creatividad enológica de los argentinos los hizo crear un vino especial para beber con sushi. Se llama Oroya, y aunque aun no lo tenemos en Venezuela, ya oí rumores de que pronto lo veremos en los anaqueles.

Este vino esta hecho en Mendoza, y en el se combinan el torrontés y el pinot noir. La primera cepa aporta calidad aromática y sabores afrutados y algo florales; mientras que el pinot noir le da estructura. Ahora si usted, como comensal, toma esta combinación como dato, se dará cuenta que es posible combinar vinos blancos de buena acidez y frutosos y sin madera con los diferentes platos que conforman lo que genéricamente llamamos Sushi. He acá mis recomendaciones para combinar: los gewürztraminer (traminers), los Torrontés, una buena cava como las de Freixenet, un espumante argentino o chileno. También funcionan los de marcada acidez como los Reisling o los Sauvignon Blanc. Los rosados, ya sean espumantes o tranquilos, también producen una agradable combinación con este tipo de comidas. Ahora si lo que desea es la perfección, olvídese del vino y sírvase un buen sake y si viene con ralladura de pepino (como lo sirven los coreanos) es delicioso. La otra bebida que va bien con las comidas especiadas asiáticas son las cervezas por su punto de amargo y su espuma que sirven para atenuar las altas notas de las especias y limpiar el paladar. No busque un maridaje perfecto si va a comer fuera. La armonía se lograría si acaso el cocinero tiene acceso al vino antes de cocinar y logra combinar los aportes de los ingredientes con los aromas del vino. Esto no pasa a menudo a menos que sea usted mismo quien se tome la molestia de hacerlo. Concluyo por decir, que mi palabra no es la ultima; pregúntele al sommelier que para eso esta ahí, y si es que el restaurante tiene uno. Si no lo tiene váyase por lo seguro con un blanco a su gusto personal. Al fin y al cabo, el mejor vino es el que mas le gusta uno.

¿Qué es un Foodie?

Foodie es un informal término en inglés que define a una clase particular de aficionados a la comida y a la bebida. La palabra se crea en 1984 por Paul Levy, Ann Barr y Mat Sloan para su libro, The Official Foodie Handbook (El manual oficial de los foodies).

Parece gourmet pero no es

Aunque los dos términos (Foodie y Gourmet) a veces se usan indistintamente, los foodies se distinguen de los gourmets en el sentido que estos son aficionados con gustos refinados que pueden ser profesionales de la industria de la comida, mientras que los foodies son amateurs a los que simplemente les encanta la comida por su consumo, estudio, preparación y noticias.

Por su parte los gourmets les interesa mas degustar la mejor comida, mientras que los foodies quieren aprender tanto como sea posible de la comida desde lo mas ordinario a lo mas fino y pasando por la parte cientifica e industrial. Sus ansias de conocimiento llegan hasta querer conocer a los personajes que crean las tendencias en la cocina actual. De ahí que a los foodies a veces se los tome por obsesionados por las artes culinarias.

¿Qué le interesa a un Foodie?


Estos fans de la gastronomia tienen intereses muy particulares, como por ejemplo las bodegas y desgustaciones de vino, la ciencia de la comida, inauguraciones y cierres de restaurantes, distribución de comida, tendencias en la cocina, salud y administración de restaurantes.

A veces un foodie puede desarrollar un interés particular por un item específico, tal como el mejor ceviche o un burrito. Muchas publicaciones tienen secciones dedicadas a los intereses de los foodies.

El movimiento foodie nace y se desarrolla durante los años 80 y 90 y dio pie a la creación de Food Network y otros programas especializados en cocina como Iron Chef, un resurgimiento de libros de cocina, revistas especializadas como Cook's Illustrated, un aumento de la popularidad de mercadillos dirigidos por granjeros, páginas Web sobre comida como la de Zagat, blogs de gastronomía, tiendas de artículos de cocina como Williams-Sonoma y la institución del chef célebre.