17 de diciembre de 2013

El Avila Tei, un restaurant japonés como no hay dos en Miami Beach

El Yosenabe fue la estrella de la cena. Fotos por Frank Ibañez.

Por Cira Apitz

El nombre Avila Tei no es desconocido para los amantes de la cocina nipona en Caracas, quienes han podido disfrutar de su calidad y excelentes platos por más de tres décadas y que ahora ha abierto sus puertas en Miami Beach.

En esta esquina de Alton Rd. con la 9na calle, el Avila Tei ocupa un lugar para nada ostentoso, que está más bien integrado a la arquitectura de los años 50 que lo rodea, según explica el arquitecto Taku Kodaira. Su interior es acogedor, elegante y sencillo; y de cierto modo integra el espíritu de esta zona, tan popular entre turistas y bohemios, con lo sobrio de la tradición japonesa al utilizar acentos estilo art deco. En definitiva, el que entra aquí sabe que no está en un sitio de comida asiática rápida como esos “buffet” donde se ofrece desde sushi y arroz frito hasta pizza y struddel.

A cargo de la cocina está su dueño, el chef Hiroyuki Takeuchi, quien es el creador de la exquisita carta; mientras que el chef Takihiro Hatanaka demuestra su maestría detrás del sushi bar elaborando rollitos, sashimis, niguiris y otras delicadeces que llegan a la mesa cual pequeñas esculturas comestibles. 

Yosenabe
La carta del Avila Tei está hecha para complacer al comensal más exigente. Es variada e incluye tanto platos populares, otros originales de la casa y hasta los muy tradicionales como el cocido de diferentes ingredientes al que llaman nabe.

Kodaira explicó que en Japón este es un plato muy de invierno, y se prepara en la mesa alrededor de los comensales. Hay diferentes versiones de nabe, dependiendo del lugar y de lo que se consiga. Aquí no existe la sazón exagerada, sino mas bien el ingrediente hace gala de su sabor natural sin grasas ni condimentos que distraigan al paladar. Armoniza bien con sake frio porque sus sabores se integran de maravilla. Aquí no cabe un vino porque, por más suave que sea, éste arrollaría los delicados sabores naturales de los ingredientes.

Una novedad del Avila Tei es que promueve el maridaje de sus platos con vino; por eso los vinos en su carta están cuidadosamente seleccionados para que se integren a la perfección con sabores tan peculiares como los que aportan la soya, el jengibre y el wasabe. En ella encontrará excelentes  Sauvignon Blanc, Chardonnay y Pinot Noir de California entre otros. El tradicional sake también tiene su lugar aquí; y hasta lo vistieron de playa e hicieron una “sakerinha”.

Idako
La degustación con maridaje
Los platos escogidos para la degustación fueron escogidos del nuevo menú, que ya está en uso, al igual que los vinos. Los aperitivos sencillos y deliciosos (Encurtido de rizoma de loto con pasta de pescado, mixto de pechuga de pollo y pepino con ciruelas y pulpo bebé - conocido como Idako – servido junto a un Sauvignon Blanc.

Luego vino Yakinegui (cebollín al grill con fina salsa de ajonjolí), Gyuniku Shigure-ni (carne de res con jengibre); y luego un crocante langostino tempura. Todo esto armonizado a la perfección con una copa de Chardonnay del Valle de Napa.

Luego el chef hizo una selección de sashimi, nigiri sushi y rolls al que acompañaron con un Pinot Noir que caló a las mil maravillas.

El plato principal que era el tradicional Yosenabe. Este consistió de un cocido mixto de cangrejo, camarón, dorado, mejillones, pollo, gyoza, tofu, vegetales y caldo con fideos. Esto se acompañó de sake frío. Para culminar, un helado de Mochi fue el final perfecto de una cena donde predominaron sabores distintivos y delicados con armonías perfectas hasta el final.
Vista de la barra.
Chefs Takihiro Hatanaka y Hiroyuki Takeuchi junto al arquitecto Taku Kodaira.
Encurtido de rizoma de loto con pasta de pescado.
Langostino tempura.
Selección del Chef de sushi-sashimi

Otras sugerencias del menú que puede probar:
Puede empezar con la ensalada Ika Sansei, que consiste de calamares con vegetales japoneses de montaña y algas. Si prefiere los rolls están Kanisu roll o el Caterpillar, hecho de camarón frito y berro cubierto con aguacate y anguila; o el de primavera con salmón, cangrejo, pepino y queso crema es casi obligatorio de probar. Si prefiere algo caliente puede optar por el Negi Roll, con cebollín y espárragos envueltos en finas rodajas de carne. Para los vegetarianos el Agedashi Tofu (cuajada de soja frita en salsa especial de la casa) es ideal. También puede probar el Avila-Tei roll, original de la casa, que se elabora con camarones fritos, patas de cangrejo y aguacate, decorado con salmón, salsa de anguila y la mayonesa secreta de la casa.

Coordenadas:
Avila Tei: 919 Alton Rd, Miami Beach, Fl 33139
Telf.: 305 532 6635


Barra de vinos, desde mi copa. Bon Apetite!

Vinos Kaiken en La Hacienda Vieja, Galipan

Por que amo al Malamado

Mi adicción por éste producto en particular es bien conocida por todos los que saben de mi afición a los vinos argentinos, y en especial a los de esta bodega mendocina que siempre está a la vanguardia en mercadeo creativo y en la elaboración de caldos diferentes para los amantes del vino. Como uno el periodista siempre trata de citar la fuente, voy a darle el crédito de esta adicción - o afición o simplemente gusto por lo bueno - al colega colombiano Hugo Sabogal de Wine Media, quien me hablara del Malamado por primera vez en el lobby del Marriott Caracas hace unos dos años cuando Wines of Argentina estaba haciendo sus primeras incursiones en el país. Fue también el amigo Hugo quien me hablara de los vinos de Familia Zuccardi por primera vez y quien me presentara al Sr. José Alberto Zuccardi en Mendoza.

Sushi y Vino

El otro día me pidieron que escribiera algo sobre los vinos y el sushi y me pareció interesante ya que, los que actualmente estamos embebidos con lo de la cuestión enológica y gastronómica, siempre nos preguntamos, y nos preguntan, con que vino se acompaña el sushi. El asunto no es fácil, ya que el sushi hecho en su mayoría de pescados frescos, grasos, con arroz, con sabores complejos aportados por las algas Nori y por el efervescente wasabe, no es fácil de maridar; y lo mismo pasa con otros platos de la cocina asiática (China, Thai, Vietnamita, Nikkei, Hindú, etc.) las cuales, en general tiene sabores aportados por especias muy aromáticas y picosas. La cuestión es ¿Cómo lo combinamos? ¿Cómo quedamos bien con el invitado y hasta con nosotros mismos? Por lo que estuve averiguando, y por experiencia propia, lo mejor es dejar a los tintos de lado, alguno que otro se podría adaptar y eso si es un caldo joven y bien afrutado. Y es en la parte frutosa y acida donde entran los vinos blancos y rosados (incluidos los espumantes y los proseccos). Gracias a Dios que la creatividad enológica de los argentinos los hizo crear un vino especial para beber con sushi. Se llama Oroya, y aunque aun no lo tenemos en Venezuela, ya oí rumores de que pronto lo veremos en los anaqueles.

Este vino esta hecho en Mendoza, y en el se combinan el torrontés y el pinot noir. La primera cepa aporta calidad aromática y sabores afrutados y algo florales; mientras que el pinot noir le da estructura. Ahora si usted, como comensal, toma esta combinación como dato, se dará cuenta que es posible combinar vinos blancos de buena acidez y frutosos y sin madera con los diferentes platos que conforman lo que genéricamente llamamos Sushi. He acá mis recomendaciones para combinar: los gewürztraminer (traminers), los Torrontés, una buena cava como las de Freixenet, un espumante argentino o chileno. También funcionan los de marcada acidez como los Reisling o los Sauvignon Blanc. Los rosados, ya sean espumantes o tranquilos, también producen una agradable combinación con este tipo de comidas. Ahora si lo que desea es la perfección, olvídese del vino y sírvase un buen sake y si viene con ralladura de pepino (como lo sirven los coreanos) es delicioso. La otra bebida que va bien con las comidas especiadas asiáticas son las cervezas por su punto de amargo y su espuma que sirven para atenuar las altas notas de las especias y limpiar el paladar. No busque un maridaje perfecto si va a comer fuera. La armonía se lograría si acaso el cocinero tiene acceso al vino antes de cocinar y logra combinar los aportes de los ingredientes con los aromas del vino. Esto no pasa a menudo a menos que sea usted mismo quien se tome la molestia de hacerlo. Concluyo por decir, que mi palabra no es la ultima; pregúntele al sommelier que para eso esta ahí, y si es que el restaurante tiene uno. Si no lo tiene váyase por lo seguro con un blanco a su gusto personal. Al fin y al cabo, el mejor vino es el que mas le gusta uno.

¿Qué es un Foodie?

Foodie es un informal término en inglés que define a una clase particular de aficionados a la comida y a la bebida. La palabra se crea en 1984 por Paul Levy, Ann Barr y Mat Sloan para su libro, The Official Foodie Handbook (El manual oficial de los foodies).

Parece gourmet pero no es

Aunque los dos términos (Foodie y Gourmet) a veces se usan indistintamente, los foodies se distinguen de los gourmets en el sentido que estos son aficionados con gustos refinados que pueden ser profesionales de la industria de la comida, mientras que los foodies son amateurs a los que simplemente les encanta la comida por su consumo, estudio, preparación y noticias.

Por su parte los gourmets les interesa mas degustar la mejor comida, mientras que los foodies quieren aprender tanto como sea posible de la comida desde lo mas ordinario a lo mas fino y pasando por la parte cientifica e industrial. Sus ansias de conocimiento llegan hasta querer conocer a los personajes que crean las tendencias en la cocina actual. De ahí que a los foodies a veces se los tome por obsesionados por las artes culinarias.

¿Qué le interesa a un Foodie?


Estos fans de la gastronomia tienen intereses muy particulares, como por ejemplo las bodegas y desgustaciones de vino, la ciencia de la comida, inauguraciones y cierres de restaurantes, distribución de comida, tendencias en la cocina, salud y administración de restaurantes.

A veces un foodie puede desarrollar un interés particular por un item específico, tal como el mejor ceviche o un burrito. Muchas publicaciones tienen secciones dedicadas a los intereses de los foodies.

El movimiento foodie nace y se desarrolla durante los años 80 y 90 y dio pie a la creación de Food Network y otros programas especializados en cocina como Iron Chef, un resurgimiento de libros de cocina, revistas especializadas como Cook's Illustrated, un aumento de la popularidad de mercadillos dirigidos por granjeros, páginas Web sobre comida como la de Zagat, blogs de gastronomía, tiendas de artículos de cocina como Williams-Sonoma y la institución del chef célebre.