Conejos y Huevos de Pascua, costumbres paganas que persisten


Una de las tradiciones de Semana Santa compartida por muchos países y religiones es la del Huevo de Pascua. Digo Religiones porque el huevo ha sido considerado un símbolo de fertilidad y de vida por culturas que nada tienen que ver con el Cristianismo ni el Judaísmo. 

Pero hoy me voy a enfocar en la parte occidental del cuento y de cómo el Conejo y el Huevo llegaron a los Estados Unidos para hacerse una tradición anual.

Para lo del Conejo de Pascua (Easter Bunny) nos remontamos al siglo XVIII a los campos de la Pensilvania Germana ya que fueron los inmigrantes alemanes que poblaron esa zona del este de los Estados Unidos los que trajeron consigo la tradición de Osterhase (“Liebre de Pascua”) según la autora Eileen Yaeger. 

Ella relata que "la llegada del ‘Osterhase’ se consideraba uno de los grandes placeres de la infancia, equivalente a una visita de Papá Noel en Noche Buena. Los niños creían que si se portaban bien, el Osterhase pondría huevos de colores”.
En la víspera los niños hacían nidos en lugares apartados o escondidos ya fuera dentro de la casa, del granero o en el jardín, para que el fulano conejo depositara en ellos sus huevitos. El Domingo de Pascua los niños salían con cestas a buscar los huevos cocidos. Con el tiempo se empezó a decorar las cestas con más creatividad.
Al parecer los alemanes vienen usando al conejo desde el siglo XV que es cuando se le comienza a mencionar en textos.
Sin embargo la simbología del conejo ya era utilizada en tiempos pre-Cristianos y se le relacionaba con la fertilidad y con la diosa Astarte, a quien se le dedicara el mes de Abril.

Huevos de Pascua por todos lados
Mi memoria de tradición pascual se remonta a mi niñez en Caracas, donde las panaderías y pastelerías se llenaban de huevos de chocolate, de todos los tamaños, cubiertos con papel metalizado de todos colores. Todos queríamos la sorpresa que tenían adentro que siempre resultaba siendo algo decepcionante, como un llavero barato.

Luego aquí en Estados Unidos adopte la tradición cuando nació mi hija justo en los días pascuales. Así que desde entonces me ha sido como difícil ignorar a los huevitos de chocolate, conejos y pollitos de malvavisco y a las jelly beans que cada cumpleaños aparecen de una manera o de otra.

El domingo de Gloria, o Easter Sunday, la gente va a la iglesia y luego de la misa, los pequeños sales armados de cestitas decoradas a buscar huevitos escondidos por el patio o jardín. Y como en las piñatas siempre hay uno que sale con más y otro que sale llorando.

Vale la pena mencionar que el Domingo de Pascua es el Día de los Ahijados, así que si es Padrino o Madrina ya sabe lo que tiene que hacer.



El Origen de los Huevos de Pascuas
Buscando en Internet conseguí este texto en español que me gustó. A continuación se los copio y con el enlace a la fuente abajo para quienes quieran adentrarse mas en el tema de la Pascua y sus símbolos.
Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha observado distintas festividades, consideradas sagradas para muchos feligreses. Sin embargo, con frecuencia ocurre que lo sagrado se mezcla con lo profano, formando un sincretismo de múltiples culturas. Muchas observancias paganas fueron cambiando de fecha, hasta coincidir finalmente, con la celebración de la Pascua.

El verdadero origen de la Pascua se remonta al año 1513 antes de Cristo, cuando el pueblo judío emprendió su éxodo desde Egipto, hacia la Tierra Prometida. Se celebraba cada año, como recordatorio de la liberación del pueblo hebreo.

Otros registros históricos mencionan que los orígenes de la Pascua Florida (en ingles "Easter") se remontan a la fiesta primaveral en honor a la diosa teutónica de la luz y la primavera, conocida como "Easter". (The Westminster Dictionary of the Bible).

Huevos Rusos 
La primavera era una época sagrada para los adoradores fenicios del sexo. Los símbolos de la diosa de la fertilidad; "Astarté" o "Istar" eran el huevo y la liebre. En algunas estatuas se la representa con los órganos sexuales toscamente exagerados, mientras que en otras figuras aparece con un huevo en la mano y un conejo a su diestra.

Según el libro Medieval Holidays and Festivals: "La celebración de la Pascua Florida recibió su nombre (Easter), en honor a Eostre, diosa germánica del alba y la primavera".
Cuenta la leyenda, que Eostre abrió las puertas del Walhalla, para recibir a Valder, conocido como el Dios Blanco, debido a su pureza y también, como el Dios Sol, porque se creía que su frente suministraba luz a la humanidad. Originalmente, estos ritos de la primavera fueron concebidos para "ahuyentar a los demonios del invierno". 

Son notables las similitudes de los ritos; incluso la semejanza léxica y morfológica que tiene la palabra inglesa Easter (Pascua Florida), apenas diferenciada del nombre de la diosa pagana de la antigüedad (The Two Babilons, de Alexander Hislop).

Fue así como poco a poco, la tradición fusiona el significado cristiano con ceremonias paganas. Aquellos rituales, imposibles de desarraigar eran reasimilados bajo nuevas formas. El júbilo por el nacimiento del sol y por el despertar de la naturaleza, se convirtió en el regocijo por el nacimiento del sol de la justicia y por la resurrección de Cristo.

Franc Grom de Slovenia talla huevos de Pascua con motivos tradicionales. Foto: NatGeo
Sin duda, de todas las costumbres pascuales, la más popular es la de los huevos de Pascua.
Durante mucho tiempo, estuvo prohibido comer en Cuaresma; no solo carne, sino también huevos. Por eso, el día de Pascua, la gente corría a bendecir grandes cantidades de ellos, para comerlos en familia y distribuirlos como regalo, a vecinos y amigos. 
Durante la Edad Media, en Semana Santa, era común que los censos feudales se pagaran con huevos. Y se estipulaba que el día de pago fuese el domingo de Pascua.

En Francia, por ejemplo, los estudiantes organizaban la "Procesión de los Huevos". Se reunían en parques y plazas y de allí partían hasta la iglesia principal. Durante el trayecto, golpeaban las puertas de las casas, para que cada familia les regalara huevos, que a posteriori serian bendecidor por un Cura párroco.

En esa época renacía el espíritu festivo. De las iglesias colgaban cientos de banderas y panderetas. Y cada joven llevaba colgado de su cuello, un cesto de mimbre lleno de huevos. Los más adinerados se hacían acompañar por jóvenes pajes, vestidos con telas multicolores de razo o de seda. La mayor parte de la colecta se destinaba para los hospitales de leprosos, o para los indigentes. 

El ayuno era obligatorio. Por esta razón, se adopta la costumbre de cocer huevos y almacenarlos. Recién en la época del rey Luis XIV, se introdujo la idea de pintarlos, para después venderlos.
Entre los siglos XVII y XVIII, a la salida de la misa pascual, se ofrecían al monarca cestas cargadas de huevos dorados y decorados artísticamente.

En Hungría, era común que el lunes de Pascua, los pretendientes acecharan desde el amanecer a las jóvenes de su aldea, para llevarlas junto a las fuentes. Jugueteaban con ellas, las tomaban desprevenidas y les arrojaban en la cabeza un enorme cubo de agua. No conformes con esto, los muchachos reclamaban a sus víctimas una retribución, asi que la joven debía entregarle a su pretendiente un huevo y un beso. Ciertamente, esta costumbre estaba mucho mas asociada con los festejos de primavera que con el verdadero significado cristiano de la Pascua.

En cuanto al sentido religioso, en la historia, el huevo ha sido un elemento muy importante, dentro de las cosmogonías más primitivas.
En la India y en países semitas de la región oriental, el huevo ha representado el germen primitivo, escondido en el agua.
En la cosmogonía védica se cree que las aguas originarias se elevaron y dieron origen a un huevo de oro, del cual salió el creador del mundo.
En Egipto, el simbolismo del huevo se asemeja al mito griego de la Caja de Pandora. Se cree que el dios Osiris y su hermano, Tifón, lucharon respectivamente e introdujeron todos los bienes y males del mundo en un huevo. Al romperse el mismo, todos los males se distribuyeron por el planeta.
También en Persia, como en Grecia y Roma, era muy común pintar huevos y comerlos en las fiestas, en honor a la primavera.


Huevos de Pascua Ucranianos 


En Ucrania hay una señora, Eva Tomiunk, que tiene cinco décadas haciendo pysanky, el arte de decorar huevos con complicados diseños para la Pascua. Ella aprendió su oficio cuando solo contaba 11 años, y vale la pena notar que esta expresión artística se originó alrededor del  980 A.D. Hoy en día sus creaciones son tesoros que le han dado la vuelta al mundo.

El proceso incluye la aplicación de múltiples capas de diseños en la superficie del huevo usando cera de abeja derretida y un estilógrafo, a la vez que se sumerge en una serie de tintes. El proceso va desde los tonos más claros a los más oscuros. Es un proceso que toma más de 10 horas en completarse; además  cada imagen y color tiene un significado diferente como vida, esperanza, felicidad y renacimiento.

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