1 de diciembre de 2010

Un cuento comido, bebido y con sonido

El Menu del cuento
Me pareció tan divertido el relato de Maya García sobre un encuentro de armonía eno-gastronómica, o maridaje como también le dicenm y creo que éste término es el que le viene mejor a este cuento donde más de uno ha metido la mano y la imaginacion. Luego lean a Maya y a Pocho Garcés para que entiendan.

Pensé que ¿Como iba pisar donde otro ya ha pisado?  Pero siempre volví al elemento pasional y fantasioso de este menú de mi amigo Pocho Garcés. Me llamo la atención que el dibujara cada plato del menú. Me lo imagino con los marcadores de colores en mano – No, ya va esa sería yo, perdón Pocho pero conociéndote creo que usaste una Mac para eso, ya que yo también conozco tus dotes de diseñador gráfico por haber trabajado codo a codo contigo por varios meses.

Volviendo al dibujo de los platos del menú, con vistas laterales y cenitales, son el abreboca imaginario para ver como ruedan untuosas estas lágrimas de chorizo y como tiembla, delicada y temblorosa la mariposa de pétalos de tomate entre ramilletes de aromas herbáceos.

El menú de Pocho me acuerda al dibujo del Principito de Antoine de St. Exupery, donde todos los adultos veían un sombrero, y solo el pequeño veía a una glotona boa constrictora que se había tragado un elefante. Ese primer dibujo de ese clásico cuento es el que no me abandona desde ayer tarde cuando Pocho me pidió que revisara su blog y el de Maya.

Más allá de los dibujos, me atraparon los colores y los aromas, los sabores y la imaginación. Iba leyendo a Maya cuando describe, con una picardía muy femenina, como va progresando esa cena plena de colores y aromas al ritmo de la música y satinados por los vinos escogidos por ella para la ocasión.

Colores y aromas….y luego imaginar los sabores…..escuchar la música y deleitarme con Vivaldi o comenzar con algo tan delicado como una canción de cuna, Hush Little Baby, que habla de todo lo que los padres le prometemos a un niño y de todo lo que tratamos de enmendar cuando las cosas fallan y de cómo tratamos de hacerlos sentir mas seguros así nosotros no lo estemos. También que la escogencia de esta versión mas alegre de Yo-Yo Ma y Bobby McFerrin va bien con esa entrada donde uno de verdad tiene que callarse, sacar hasta el ruido mental, y meterse de lleno en las sensaciones que se producen entre nariz y boca, enfrentando ese bocado con toques de delicadeza y malicia, de seducción y de inocencia.

La sopa de suero de cabra con las lagrimas de chorizo (justo como me la imagine) . Fotos de Pocho  Garces
A través de los relatos de Maya y Pocho saboreé la sopa de suero de leche de cabra e imaginé un sabor cremoso y con toque picantoso aportado por esas lágrimas de chorizo. En mi mente veía el plato blanco y cremoso con puntos untuosos de color ladrillo oscuro, me imagino el aderezo de coco cayendo como diminutas hojuelas de nieve sobre el plato. 

El resto de la cena me la disfruté de igual manera, imaginando los colores sobre platos blancos, sus delicados arreglos, sus sabores y aromas y hasta su armonía con cada uno de los platos servidos.

El postre a base de chocolate y titiaros me transporto a mi niñez, por que no hay cosa que me recuerde mas de mi papá, Carlos Apitz Vega, que el viaje a Choroní  y los titiaros que él nos compraba en la carretera. Cuando estaban bien maduros nos hacía “revolcaos” (titiaros maduros rebosados en huevo servidos con queso blanco y papelón). Ese gusto del chocolate tendido sobre los titiaros desapareció entre risas al primer sorbo virtual del cosecha tardía escogido por Maya para el postre, y quien se tomaba un sorbo entre bocado y bocado; degustando el placer de ambos por igual.

Y ahí es cuando me vienen a la cabeza las suaves notas de Hush Little Baby, pero una versión mas apegada a su intención inicial que poco a poco se mezcla con Celestial Soda Pop de Ray Lynch.

The End


Como verán si terminé pisando donde antes habían pisado y dejando mi propia huella por que para mi este cuento comenzaría con Pocho, plato en mano, entrando cual duende de Sueño de una Noche de Verano al ritmo de las Canciones del Bosque de Jethro Tull. Esa flauta de Ian Anderson me recuerda tanto a un Prosecco de Carpene Malvolti.
Bueno pero eso ya es material para otra historia….
Bon Appétit!
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Vinos Kaiken en La Hacienda Vieja, Galipan

Por que amo al Malamado

Mi adicción por éste producto en particular es bien conocida por todos los que saben de mi afición a los vinos argentinos, y en especial a los de esta bodega mendocina que siempre está a la vanguardia en mercadeo creativo y en la elaboración de caldos diferentes para los amantes del vino. Como uno el periodista siempre trata de citar la fuente, voy a darle el crédito de esta adicción - o afición o simplemente gusto por lo bueno - al colega colombiano Hugo Sabogal de Wine Media, quien me hablara del Malamado por primera vez en el lobby del Marriott Caracas hace unos dos años cuando Wines of Argentina estaba haciendo sus primeras incursiones en el país. Fue también el amigo Hugo quien me hablara de los vinos de Familia Zuccardi por primera vez y quien me presentara al Sr. José Alberto Zuccardi en Mendoza.

Sushi y Vino

El otro día me pidieron que escribiera algo sobre los vinos y el sushi y me pareció interesante ya que, los que actualmente estamos embebidos con lo de la cuestión enológica y gastronómica, siempre nos preguntamos, y nos preguntan, con que vino se acompaña el sushi. El asunto no es fácil, ya que el sushi hecho en su mayoría de pescados frescos, grasos, con arroz, con sabores complejos aportados por las algas Nori y por el efervescente wasabe, no es fácil de maridar; y lo mismo pasa con otros platos de la cocina asiática (China, Thai, Vietnamita, Nikkei, Hindú, etc.) las cuales, en general tiene sabores aportados por especias muy aromáticas y picosas. La cuestión es ¿Cómo lo combinamos? ¿Cómo quedamos bien con el invitado y hasta con nosotros mismos? Por lo que estuve averiguando, y por experiencia propia, lo mejor es dejar a los tintos de lado, alguno que otro se podría adaptar y eso si es un caldo joven y bien afrutado. Y es en la parte frutosa y acida donde entran los vinos blancos y rosados (incluidos los espumantes y los proseccos). Gracias a Dios que la creatividad enológica de los argentinos los hizo crear un vino especial para beber con sushi. Se llama Oroya, y aunque aun no lo tenemos en Venezuela, ya oí rumores de que pronto lo veremos en los anaqueles.

Este vino esta hecho en Mendoza, y en el se combinan el torrontés y el pinot noir. La primera cepa aporta calidad aromática y sabores afrutados y algo florales; mientras que el pinot noir le da estructura. Ahora si usted, como comensal, toma esta combinación como dato, se dará cuenta que es posible combinar vinos blancos de buena acidez y frutosos y sin madera con los diferentes platos que conforman lo que genéricamente llamamos Sushi. He acá mis recomendaciones para combinar: los gewürztraminer (traminers), los Torrontés, una buena cava como las de Freixenet, un espumante argentino o chileno. También funcionan los de marcada acidez como los Reisling o los Sauvignon Blanc. Los rosados, ya sean espumantes o tranquilos, también producen una agradable combinación con este tipo de comidas. Ahora si lo que desea es la perfección, olvídese del vino y sírvase un buen sake y si viene con ralladura de pepino (como lo sirven los coreanos) es delicioso. La otra bebida que va bien con las comidas especiadas asiáticas son las cervezas por su punto de amargo y su espuma que sirven para atenuar las altas notas de las especias y limpiar el paladar. No busque un maridaje perfecto si va a comer fuera. La armonía se lograría si acaso el cocinero tiene acceso al vino antes de cocinar y logra combinar los aportes de los ingredientes con los aromas del vino. Esto no pasa a menudo a menos que sea usted mismo quien se tome la molestia de hacerlo. Concluyo por decir, que mi palabra no es la ultima; pregúntele al sommelier que para eso esta ahí, y si es que el restaurante tiene uno. Si no lo tiene váyase por lo seguro con un blanco a su gusto personal. Al fin y al cabo, el mejor vino es el que mas le gusta uno.

¿Qué es un Foodie?

Foodie es un informal término en inglés que define a una clase particular de aficionados a la comida y a la bebida. La palabra se crea en 1984 por Paul Levy, Ann Barr y Mat Sloan para su libro, The Official Foodie Handbook (El manual oficial de los foodies).

Parece gourmet pero no es

Aunque los dos términos (Foodie y Gourmet) a veces se usan indistintamente, los foodies se distinguen de los gourmets en el sentido que estos son aficionados con gustos refinados que pueden ser profesionales de la industria de la comida, mientras que los foodies son amateurs a los que simplemente les encanta la comida por su consumo, estudio, preparación y noticias.

Por su parte los gourmets les interesa mas degustar la mejor comida, mientras que los foodies quieren aprender tanto como sea posible de la comida desde lo mas ordinario a lo mas fino y pasando por la parte cientifica e industrial. Sus ansias de conocimiento llegan hasta querer conocer a los personajes que crean las tendencias en la cocina actual. De ahí que a los foodies a veces se los tome por obsesionados por las artes culinarias.

¿Qué le interesa a un Foodie?


Estos fans de la gastronomia tienen intereses muy particulares, como por ejemplo las bodegas y desgustaciones de vino, la ciencia de la comida, inauguraciones y cierres de restaurantes, distribución de comida, tendencias en la cocina, salud y administración de restaurantes.

A veces un foodie puede desarrollar un interés particular por un item específico, tal como el mejor ceviche o un burrito. Muchas publicaciones tienen secciones dedicadas a los intereses de los foodies.

El movimiento foodie nace y se desarrolla durante los años 80 y 90 y dio pie a la creación de Food Network y otros programas especializados en cocina como Iron Chef, un resurgimiento de libros de cocina, revistas especializadas como Cook's Illustrated, un aumento de la popularidad de mercadillos dirigidos por granjeros, páginas Web sobre comida como la de Zagat, blogs de gastronomía, tiendas de artículos de cocina como Williams-Sonoma y la institución del chef célebre.