23 de febrero de 2010

En el Pinot de la controversia, probamos la evidencia del fraude frances contra un icono californiano

Debo aceptar que yo había visto el Red Bicyclette antes y no me había causado curiosidad, primero por que la etiqueta es poco atractiva, a mi gusto, y el nombre de bicicleta roja lo mas que me puede inspirar es a sudar un poco al aire libre.

Pero cuando mi amiga la Sommelier Vanessa Barradas publicó en su blog un comentario sobre la estafa de Languedoc a Gallo, ahí si me provocó comprar el falso Pinot Noir de la bici roja y ver que tal era.

Decidí hacer la comparación con un Pinot Noir (PN) que ya conocía y me gustaba que era el Robert Mondavi Special Selection, encontré el del 2008, misma añada del Red Bicyclette en cuestión. Cada vino me costo $8.97 en Walmart. Invite a mi vecina que es buena bebedora de vinos y a mi esposo. Decidí hacer una comparación a ciegas. Y hasta yo misma me sorprendí de los resultados.

Mi esposo descorchó las botellas y salió del comedor, luego mi hija, le asignó a cada botella las letras A y B, solo ella lo sabía y fue quien nos sirvió; luego nos llamó a retornar a la mesa. Dispuestos a fusilar al culpable de tan deleznable acto fraudulento, como es el meter Merlot por Pinot N, probamos la copa etiquetada A.

A la vista: no muy denso, pero tampoco transparenta, color cereza negra con tonos violáceos en la corona. No es muy untuoso, las lágrimas son delgadas y resbalan con cierta rapidez y la copa no queda manchada.

En nariz: Mi vecina, mi esposo y yo opinamos que no tenía ningún aroma discernible mas allá del alcohol, vagamente le sentí como un lejano dejo a vainilla, pero muy lejano, algo de madera.

En boca: poca persistencia, o ninguna, pero si refrescante ya que estimula las papilas. Los taninos, sin ser agresivos, no son agradables y dejaban la lengua como papel de lija. Si se quiere, este vino da la impresión de ser desordenado. Otro defecto que tiene es que solo se aprecia en la parte posterior de la lengua haciendo que se sienta mas el amargo que la acidez frutal, lo cual, para mi era solo acidez y nada de fruta. Verdaderamente un vino al que algo le faltó. Así que prejuiciados por la decepción francesa, decidimos que ese seguro era el Red Bicyclette.

Lo dejamos de lado y tomamos agua y palitos de pan para limpiar el paladar antes de pasar al vino B.

La impresión visual del caldo B es similar al del A tanto en color como en densidad y untuosidad.

En nariz: este vino si tiene fruta, ciruelas pasas, bayas, chocolate, no se discierne la madera muy fácilmente. Es agradable de oler.

En boca: es un vino agradable, cubre la lengua sin dejarla carrasposa y tiene un corto pero agradable retrogusto. Es refrescante y provoca seguir tomándolo.

Pues concluimos que era el Robert Mondavi.

Llamamos a Glenda para que nos develara cual era A y cual B.

Cual sería nuestra sorpresa que nos trae un par de etiquetas con una bicicleta y un campanario y nos dice que las volteemos. El A era el Robert Mondavi y el B era el Red Bicyclette. Ambos vinos supuestamente PN 2008. Debo admitir que escogí el Mondavi por los excelentes Private Selection PN 2005 y 2007 que probé anteriormente y quedé gratamente impresionada por el vino. Así que de repente y a este PN 2008 lo que le falta es evolución en botella.

Con respecto al Red Bicyclette, Gallo no recibió quejas de sus clientes, la gente lo compró pensando que era PN y se lo tomó y es obvio que si gustó. La mezcla de Merlot y Sirah sale en los descriptores si uno es bueno en la percepción de estos y sabe algo de vinos. Es una mezcla agradable y un vino que no está para nada mal, a pesar del engaño masivo del que fue objeto la compañía Gallo por tres años consecutivos.

Y ahí volvemos a ¿que tan bien puede alguien discernir si es tal o cual uva? Los enólogos y sommeliers lo hacen. Ahora el caso es que acá la gente estaba esperando un PN, vino que esta de moda, y con etiqueta francesa y buen precio. ¿Quién le iba a decir a quien busca solo de disfrutar de una agradable copa de vino que si es o no PN o Merlot con Syrah? Lo cierto es que no nos pareció un lavagallo, ni mucho menos. No es un vinazo (tampoco esperaba que lo fuera) pero no está mal para lo que es… y es agradable en boca y en nariz.

Para ser justa, volví al Robert Mondavi PN que tanto me decepcionó, y ya que había respirado, mejoro un poco y comenzaban a salir los aromas. Aclaro que los vinos no estaban calientes ni súper fríos, refrescados si. 

En Conclusión: no por que los franceses engañaron a los americanos quiere decir que el vino es malo; al contrario, resulto mejor que el californiano Mondavi, que en categoría y calidad de vinos, esta por encima de Gallo. También me volvería a comprar un Red Bicyclette 2008 si me lo encuentro por ahí. Y cuando quiera Pinot Noir me mantendré en entre Australia y Francia, preferiblemente Francia, y Chile si llego a conseguir aquí un PN de Viña Tabalí, con buena acidez, toques minerales, suave y robusto, como todo un caballero latino en plan de conquista.
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Vinos Kaiken en La Hacienda Vieja, Galipan

Por que amo al Malamado

Mi adicción por éste producto en particular es bien conocida por todos los que saben de mi afición a los vinos argentinos, y en especial a los de esta bodega mendocina que siempre está a la vanguardia en mercadeo creativo y en la elaboración de caldos diferentes para los amantes del vino. Como uno el periodista siempre trata de citar la fuente, voy a darle el crédito de esta adicción - o afición o simplemente gusto por lo bueno - al colega colombiano Hugo Sabogal de Wine Media, quien me hablara del Malamado por primera vez en el lobby del Marriott Caracas hace unos dos años cuando Wines of Argentina estaba haciendo sus primeras incursiones en el país. Fue también el amigo Hugo quien me hablara de los vinos de Familia Zuccardi por primera vez y quien me presentara al Sr. José Alberto Zuccardi en Mendoza.

Sushi y Vino

El otro día me pidieron que escribiera algo sobre los vinos y el sushi y me pareció interesante ya que, los que actualmente estamos embebidos con lo de la cuestión enológica y gastronómica, siempre nos preguntamos, y nos preguntan, con que vino se acompaña el sushi. El asunto no es fácil, ya que el sushi hecho en su mayoría de pescados frescos, grasos, con arroz, con sabores complejos aportados por las algas Nori y por el efervescente wasabe, no es fácil de maridar; y lo mismo pasa con otros platos de la cocina asiática (China, Thai, Vietnamita, Nikkei, Hindú, etc.) las cuales, en general tiene sabores aportados por especias muy aromáticas y picosas. La cuestión es ¿Cómo lo combinamos? ¿Cómo quedamos bien con el invitado y hasta con nosotros mismos? Por lo que estuve averiguando, y por experiencia propia, lo mejor es dejar a los tintos de lado, alguno que otro se podría adaptar y eso si es un caldo joven y bien afrutado. Y es en la parte frutosa y acida donde entran los vinos blancos y rosados (incluidos los espumantes y los proseccos). Gracias a Dios que la creatividad enológica de los argentinos los hizo crear un vino especial para beber con sushi. Se llama Oroya, y aunque aun no lo tenemos en Venezuela, ya oí rumores de que pronto lo veremos en los anaqueles.

Este vino esta hecho en Mendoza, y en el se combinan el torrontés y el pinot noir. La primera cepa aporta calidad aromática y sabores afrutados y algo florales; mientras que el pinot noir le da estructura. Ahora si usted, como comensal, toma esta combinación como dato, se dará cuenta que es posible combinar vinos blancos de buena acidez y frutosos y sin madera con los diferentes platos que conforman lo que genéricamente llamamos Sushi. He acá mis recomendaciones para combinar: los gewürztraminer (traminers), los Torrontés, una buena cava como las de Freixenet, un espumante argentino o chileno. También funcionan los de marcada acidez como los Reisling o los Sauvignon Blanc. Los rosados, ya sean espumantes o tranquilos, también producen una agradable combinación con este tipo de comidas. Ahora si lo que desea es la perfección, olvídese del vino y sírvase un buen sake y si viene con ralladura de pepino (como lo sirven los coreanos) es delicioso. La otra bebida que va bien con las comidas especiadas asiáticas son las cervezas por su punto de amargo y su espuma que sirven para atenuar las altas notas de las especias y limpiar el paladar. No busque un maridaje perfecto si va a comer fuera. La armonía se lograría si acaso el cocinero tiene acceso al vino antes de cocinar y logra combinar los aportes de los ingredientes con los aromas del vino. Esto no pasa a menudo a menos que sea usted mismo quien se tome la molestia de hacerlo. Concluyo por decir, que mi palabra no es la ultima; pregúntele al sommelier que para eso esta ahí, y si es que el restaurante tiene uno. Si no lo tiene váyase por lo seguro con un blanco a su gusto personal. Al fin y al cabo, el mejor vino es el que mas le gusta uno.

¿Qué es un Foodie?

Foodie es un informal término en inglés que define a una clase particular de aficionados a la comida y a la bebida. La palabra se crea en 1984 por Paul Levy, Ann Barr y Mat Sloan para su libro, The Official Foodie Handbook (El manual oficial de los foodies).

Parece gourmet pero no es

Aunque los dos términos (Foodie y Gourmet) a veces se usan indistintamente, los foodies se distinguen de los gourmets en el sentido que estos son aficionados con gustos refinados que pueden ser profesionales de la industria de la comida, mientras que los foodies son amateurs a los que simplemente les encanta la comida por su consumo, estudio, preparación y noticias.

Por su parte los gourmets les interesa mas degustar la mejor comida, mientras que los foodies quieren aprender tanto como sea posible de la comida desde lo mas ordinario a lo mas fino y pasando por la parte cientifica e industrial. Sus ansias de conocimiento llegan hasta querer conocer a los personajes que crean las tendencias en la cocina actual. De ahí que a los foodies a veces se los tome por obsesionados por las artes culinarias.

¿Qué le interesa a un Foodie?


Estos fans de la gastronomia tienen intereses muy particulares, como por ejemplo las bodegas y desgustaciones de vino, la ciencia de la comida, inauguraciones y cierres de restaurantes, distribución de comida, tendencias en la cocina, salud y administración de restaurantes.

A veces un foodie puede desarrollar un interés particular por un item específico, tal como el mejor ceviche o un burrito. Muchas publicaciones tienen secciones dedicadas a los intereses de los foodies.

El movimiento foodie nace y se desarrolla durante los años 80 y 90 y dio pie a la creación de Food Network y otros programas especializados en cocina como Iron Chef, un resurgimiento de libros de cocina, revistas especializadas como Cook's Illustrated, un aumento de la popularidad de mercadillos dirigidos por granjeros, páginas Web sobre comida como la de Zagat, blogs de gastronomía, tiendas de artículos de cocina como Williams-Sonoma y la institución del chef célebre.