21 de agosto de 2009

Los Cachitos de Edgar

Hoy tuve el placer de conversar un rato con Edgar Díaz, el creador de “Cachito’s King”. Esta es una empresa familiar que surgió del antojo dominguero de comerse un cachito. Por los lados de West Palm Beach son difíciles de encontrar, y cuando uno se los topa, bueno…. Uno termina deseando no haberlos encontrado y quedarse solo con el gustoso recuerdo.

Sin embargo en Miami, que hay mas panaderías, o bakeries como les dicen aquí, tampoco se encuentra uno un cachito que diga ¡Oh Wow! Sus excepciones hay y habrá también quien me discuta que si los hay (entre gustos y colores no han escrito los autores, dice el dicho popular).
Para terminarles de echar el cuento, el amigo Edgar, quien en programador, echo mano del conocimiento que había adquirido hace tiempo cuando hizo un curso de panadería en el Centro Plaza, Los Palos Grandes, Caracas, y se puso a experimentar con la masa y con el relleno.

Pero bueno ¿y no es de jamón la cosa?
Si, generalmente nuestros cachitos son rellenos de jamón. Ahora en la última década han surgido muchas variantes, pero generalmente, el cachito que se come en la panadería es hecho de los recortes molidos de jamón de espalda, cosa que los hace muy grasosos y, muchas veces, muy salados.

Total que Edgar experimentando hizo una masa que le encanto a todos en su casa, y como al principio era para la casa, también uso jamón del bueno y en lonjas, nada molido. Invento con pavo ahumado y queso crema, un favorito del creador. También los hace de pollo con guiso de cebollas y pimentón; uno al que llama pizzaola que viene relleno y es como una pizza enrollada.
Y Para satisfacer a los paladares cubanos creo uno de guayaba con queso crema y coco por el que deliran sus clientes isleños. También los tiene de chocolate para que no se quejen los demás.

Como todo el mundo estaba encantado con sus cachitos, comenzaron a pedírselos también para pasapalos, o hors d’ouvres, o bocaditos. Así que decidió venderlos al publico de los condados Dade, Broward y W. Palm Beach a través de su página Web http://www.cachitosking.com/.
Desde ahí se puede ordenar desde una docena hasta la centena. Si lo quiere contactar por teléfono llámelo al 305 395 6954, o escriba al myevent@cachitosking.com.
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El pago lo hace en efectivo cuando el propio Edgar le entrega la orden, o por cuenta de PayPal. Yo por el momento lo espero mañana sábado, día en que hace entregas en Dade (tiene días específicos para entregas en cada condado, pero si se trata de un evento o fiesta, Edgar le lleva su pedido el mismo día) con mi docena de cachitos de jamón y queso crema y de chocolate.
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Vinos Kaiken en La Hacienda Vieja, Galipan

Por que amo al Malamado

Mi adicción por éste producto en particular es bien conocida por todos los que saben de mi afición a los vinos argentinos, y en especial a los de esta bodega mendocina que siempre está a la vanguardia en mercadeo creativo y en la elaboración de caldos diferentes para los amantes del vino. Como uno el periodista siempre trata de citar la fuente, voy a darle el crédito de esta adicción - o afición o simplemente gusto por lo bueno - al colega colombiano Hugo Sabogal de Wine Media, quien me hablara del Malamado por primera vez en el lobby del Marriott Caracas hace unos dos años cuando Wines of Argentina estaba haciendo sus primeras incursiones en el país. Fue también el amigo Hugo quien me hablara de los vinos de Familia Zuccardi por primera vez y quien me presentara al Sr. José Alberto Zuccardi en Mendoza.

Sushi y Vino

El otro día me pidieron que escribiera algo sobre los vinos y el sushi y me pareció interesante ya que, los que actualmente estamos embebidos con lo de la cuestión enológica y gastronómica, siempre nos preguntamos, y nos preguntan, con que vino se acompaña el sushi. El asunto no es fácil, ya que el sushi hecho en su mayoría de pescados frescos, grasos, con arroz, con sabores complejos aportados por las algas Nori y por el efervescente wasabe, no es fácil de maridar; y lo mismo pasa con otros platos de la cocina asiática (China, Thai, Vietnamita, Nikkei, Hindú, etc.) las cuales, en general tiene sabores aportados por especias muy aromáticas y picosas. La cuestión es ¿Cómo lo combinamos? ¿Cómo quedamos bien con el invitado y hasta con nosotros mismos? Por lo que estuve averiguando, y por experiencia propia, lo mejor es dejar a los tintos de lado, alguno que otro se podría adaptar y eso si es un caldo joven y bien afrutado. Y es en la parte frutosa y acida donde entran los vinos blancos y rosados (incluidos los espumantes y los proseccos). Gracias a Dios que la creatividad enológica de los argentinos los hizo crear un vino especial para beber con sushi. Se llama Oroya, y aunque aun no lo tenemos en Venezuela, ya oí rumores de que pronto lo veremos en los anaqueles.

Este vino esta hecho en Mendoza, y en el se combinan el torrontés y el pinot noir. La primera cepa aporta calidad aromática y sabores afrutados y algo florales; mientras que el pinot noir le da estructura. Ahora si usted, como comensal, toma esta combinación como dato, se dará cuenta que es posible combinar vinos blancos de buena acidez y frutosos y sin madera con los diferentes platos que conforman lo que genéricamente llamamos Sushi. He acá mis recomendaciones para combinar: los gewürztraminer (traminers), los Torrontés, una buena cava como las de Freixenet, un espumante argentino o chileno. También funcionan los de marcada acidez como los Reisling o los Sauvignon Blanc. Los rosados, ya sean espumantes o tranquilos, también producen una agradable combinación con este tipo de comidas. Ahora si lo que desea es la perfección, olvídese del vino y sírvase un buen sake y si viene con ralladura de pepino (como lo sirven los coreanos) es delicioso. La otra bebida que va bien con las comidas especiadas asiáticas son las cervezas por su punto de amargo y su espuma que sirven para atenuar las altas notas de las especias y limpiar el paladar. No busque un maridaje perfecto si va a comer fuera. La armonía se lograría si acaso el cocinero tiene acceso al vino antes de cocinar y logra combinar los aportes de los ingredientes con los aromas del vino. Esto no pasa a menudo a menos que sea usted mismo quien se tome la molestia de hacerlo. Concluyo por decir, que mi palabra no es la ultima; pregúntele al sommelier que para eso esta ahí, y si es que el restaurante tiene uno. Si no lo tiene váyase por lo seguro con un blanco a su gusto personal. Al fin y al cabo, el mejor vino es el que mas le gusta uno.

¿Qué es un Foodie?

Foodie es un informal término en inglés que define a una clase particular de aficionados a la comida y a la bebida. La palabra se crea en 1984 por Paul Levy, Ann Barr y Mat Sloan para su libro, The Official Foodie Handbook (El manual oficial de los foodies).

Parece gourmet pero no es

Aunque los dos términos (Foodie y Gourmet) a veces se usan indistintamente, los foodies se distinguen de los gourmets en el sentido que estos son aficionados con gustos refinados que pueden ser profesionales de la industria de la comida, mientras que los foodies son amateurs a los que simplemente les encanta la comida por su consumo, estudio, preparación y noticias.

Por su parte los gourmets les interesa mas degustar la mejor comida, mientras que los foodies quieren aprender tanto como sea posible de la comida desde lo mas ordinario a lo mas fino y pasando por la parte cientifica e industrial. Sus ansias de conocimiento llegan hasta querer conocer a los personajes que crean las tendencias en la cocina actual. De ahí que a los foodies a veces se los tome por obsesionados por las artes culinarias.

¿Qué le interesa a un Foodie?


Estos fans de la gastronomia tienen intereses muy particulares, como por ejemplo las bodegas y desgustaciones de vino, la ciencia de la comida, inauguraciones y cierres de restaurantes, distribución de comida, tendencias en la cocina, salud y administración de restaurantes.

A veces un foodie puede desarrollar un interés particular por un item específico, tal como el mejor ceviche o un burrito. Muchas publicaciones tienen secciones dedicadas a los intereses de los foodies.

El movimiento foodie nace y se desarrolla durante los años 80 y 90 y dio pie a la creación de Food Network y otros programas especializados en cocina como Iron Chef, un resurgimiento de libros de cocina, revistas especializadas como Cook's Illustrated, un aumento de la popularidad de mercadillos dirigidos por granjeros, páginas Web sobre comida como la de Zagat, blogs de gastronomía, tiendas de artículos de cocina como Williams-Sonoma y la institución del chef célebre.