31 de mayo de 2009

Es hora de comerse a Coral Gables

Este viernes pasado fui a una invitación abierta que hiciera The Miami Herald a la inauguración de “A Taste of the Gables”, un festival gastronómico de dos semanas de duración comenzando desde junio 1ro al 14 y en el cual participan 24 restaurantes del centro de Coral Gables. Así que el viernes en la tarde el 65 Miracle Mile se convirtió en una fiesta callejera con mucho que probar.

Había bastante gente así que si uno quería probar algo tenía que meterse en la cola que comenzaba con la mesa de The Sports Exchange bar y seguir hasta el final para luego, si aun tenía ganas de probar, o de hacer cola, se metía en la otra para probar de las mesas que estaban del otro lado. Por cierto que la muestra de este restaurante deportivo era una de las más generosas pero también era de lo más representativamente gringo con preferencia por aperitivos grasosos y salados para los bebedores de cerveza, justo lo que se esperaría de un sitio donde se va a ver partidos de lo que sea en televisión.

Si los que creen que en el SIG la gente se vuelve loca con las degustaciones de comida, créanme que aquí es igual o peor. Ahí no quedo nada y lo peor del caso que ahí no había ni agua que beber. Lo que me dejo pensando en cual seria la participación de la marca Bacardí, cuyo logo aparece en todo la publicidad pero ahí no había ni siquiera coctelitos frapeé ni para remedio. El que estaba bebiendo algo era por que lo había comprado en algunos de los lugares donde había Happy Hour.

Debo agradecer la cortesía de los amigos argentinos del Novecento (siempre tan amables y caballerosos) que me obsequiaron un agua Perrier. Cuando llegue a ellos estaban esperando una remesa fresca de comida, y de más está decir que se botaron con el pan con chorizo, empanaditas, etc. Por cierto que yo he merendado en Novecento y me encanta el lugar, las empanadas son deliciosas y la atención de maravilla. Se los recomiendo además que no me parece que sea excesivamente caro.

De todo lo que probé, lo que mas nos gustó a los tres fue el exquisito bizqué de cangrejo con curry que nos ofreció el chef Thomas Russo del Hoja Nueva en el Westin Colonnade Hotel.

A quien me encontré cuando di la vuelta para salir fue a nuestro apreciado y reconocido Chef Edgar Leal atendiendo el mismo la mesa de Cacao Restaurant. Estuve conversando con el un poquito por que el gentío y el calor eran demasiado para ese momento. Me contó que quizás hacia finales de este año este abriendo ese esperado restaurante en La Castellana a una cuadra del San Ignacio. Por cierto su restaurante Cacao es uno de los participantes, su menú lo pueden ver haciendo click aquí y luego sobre el nombre del lugar. Lo mismo aplica para todos los otros participantes.

Otros que vale la pena destacar por el sabor y la amable atención son el Sheperd’s Pie de John Martin’s Irish Pub, el Tuna Yuke de Red Koi y el Crouton con queso Brie y miel de Les Halles. Aunque personalmente me gustaron las albóndigas de Randazzo’s Little Italy, a mis acompañantes no les impresionaron. Ahora aquí en Miami no me gusta recomendar nada que diga que ofrece un menú italiano, por que la mayoría de las veces se van a decepcionar.

Como en todas partes, siempre hay los que se esmeran en este tipo eventos y los que se destacan por lo pobre y escaso de la muestra. El evento era de 6 a 9 pm, sin embargo la mayoría de los restaurantes habían recogido mucho antes de la hora de cierre. No solo eso, había algunos que a las 7 pm ya no estaban sirviendo nada, como Orthanique on The Mile, lo cual me decepcionó de cierta manera por que era uno de los sitios de los que quería tener una idea del menú y de la sazón.

La manera en que esto funciona es que cada uno de los restaurantes participantes ofrece durante el evento es un menú fijo donde por un precio por persona a usted le ofrecen entrada, plato principal y postre. Por supuesto que el vino, u otra bebida espirituosa, son aparte del precio del menú. Tenga en cuenta que muchos le recargan un 18% de propina además del obligatorio impuesto de 7%.
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Vinos Kaiken en La Hacienda Vieja, Galipan

Por que amo al Malamado

Mi adicción por éste producto en particular es bien conocida por todos los que saben de mi afición a los vinos argentinos, y en especial a los de esta bodega mendocina que siempre está a la vanguardia en mercadeo creativo y en la elaboración de caldos diferentes para los amantes del vino. Como uno el periodista siempre trata de citar la fuente, voy a darle el crédito de esta adicción - o afición o simplemente gusto por lo bueno - al colega colombiano Hugo Sabogal de Wine Media, quien me hablara del Malamado por primera vez en el lobby del Marriott Caracas hace unos dos años cuando Wines of Argentina estaba haciendo sus primeras incursiones en el país. Fue también el amigo Hugo quien me hablara de los vinos de Familia Zuccardi por primera vez y quien me presentara al Sr. José Alberto Zuccardi en Mendoza.

Sushi y Vino

El otro día me pidieron que escribiera algo sobre los vinos y el sushi y me pareció interesante ya que, los que actualmente estamos embebidos con lo de la cuestión enológica y gastronómica, siempre nos preguntamos, y nos preguntan, con que vino se acompaña el sushi. El asunto no es fácil, ya que el sushi hecho en su mayoría de pescados frescos, grasos, con arroz, con sabores complejos aportados por las algas Nori y por el efervescente wasabe, no es fácil de maridar; y lo mismo pasa con otros platos de la cocina asiática (China, Thai, Vietnamita, Nikkei, Hindú, etc.) las cuales, en general tiene sabores aportados por especias muy aromáticas y picosas. La cuestión es ¿Cómo lo combinamos? ¿Cómo quedamos bien con el invitado y hasta con nosotros mismos? Por lo que estuve averiguando, y por experiencia propia, lo mejor es dejar a los tintos de lado, alguno que otro se podría adaptar y eso si es un caldo joven y bien afrutado. Y es en la parte frutosa y acida donde entran los vinos blancos y rosados (incluidos los espumantes y los proseccos). Gracias a Dios que la creatividad enológica de los argentinos los hizo crear un vino especial para beber con sushi. Se llama Oroya, y aunque aun no lo tenemos en Venezuela, ya oí rumores de que pronto lo veremos en los anaqueles.

Este vino esta hecho en Mendoza, y en el se combinan el torrontés y el pinot noir. La primera cepa aporta calidad aromática y sabores afrutados y algo florales; mientras que el pinot noir le da estructura. Ahora si usted, como comensal, toma esta combinación como dato, se dará cuenta que es posible combinar vinos blancos de buena acidez y frutosos y sin madera con los diferentes platos que conforman lo que genéricamente llamamos Sushi. He acá mis recomendaciones para combinar: los gewürztraminer (traminers), los Torrontés, una buena cava como las de Freixenet, un espumante argentino o chileno. También funcionan los de marcada acidez como los Reisling o los Sauvignon Blanc. Los rosados, ya sean espumantes o tranquilos, también producen una agradable combinación con este tipo de comidas. Ahora si lo que desea es la perfección, olvídese del vino y sírvase un buen sake y si viene con ralladura de pepino (como lo sirven los coreanos) es delicioso. La otra bebida que va bien con las comidas especiadas asiáticas son las cervezas por su punto de amargo y su espuma que sirven para atenuar las altas notas de las especias y limpiar el paladar. No busque un maridaje perfecto si va a comer fuera. La armonía se lograría si acaso el cocinero tiene acceso al vino antes de cocinar y logra combinar los aportes de los ingredientes con los aromas del vino. Esto no pasa a menudo a menos que sea usted mismo quien se tome la molestia de hacerlo. Concluyo por decir, que mi palabra no es la ultima; pregúntele al sommelier que para eso esta ahí, y si es que el restaurante tiene uno. Si no lo tiene váyase por lo seguro con un blanco a su gusto personal. Al fin y al cabo, el mejor vino es el que mas le gusta uno.

¿Qué es un Foodie?

Foodie es un informal término en inglés que define a una clase particular de aficionados a la comida y a la bebida. La palabra se crea en 1984 por Paul Levy, Ann Barr y Mat Sloan para su libro, The Official Foodie Handbook (El manual oficial de los foodies).

Parece gourmet pero no es

Aunque los dos términos (Foodie y Gourmet) a veces se usan indistintamente, los foodies se distinguen de los gourmets en el sentido que estos son aficionados con gustos refinados que pueden ser profesionales de la industria de la comida, mientras que los foodies son amateurs a los que simplemente les encanta la comida por su consumo, estudio, preparación y noticias.

Por su parte los gourmets les interesa mas degustar la mejor comida, mientras que los foodies quieren aprender tanto como sea posible de la comida desde lo mas ordinario a lo mas fino y pasando por la parte cientifica e industrial. Sus ansias de conocimiento llegan hasta querer conocer a los personajes que crean las tendencias en la cocina actual. De ahí que a los foodies a veces se los tome por obsesionados por las artes culinarias.

¿Qué le interesa a un Foodie?


Estos fans de la gastronomia tienen intereses muy particulares, como por ejemplo las bodegas y desgustaciones de vino, la ciencia de la comida, inauguraciones y cierres de restaurantes, distribución de comida, tendencias en la cocina, salud y administración de restaurantes.

A veces un foodie puede desarrollar un interés particular por un item específico, tal como el mejor ceviche o un burrito. Muchas publicaciones tienen secciones dedicadas a los intereses de los foodies.

El movimiento foodie nace y se desarrolla durante los años 80 y 90 y dio pie a la creación de Food Network y otros programas especializados en cocina como Iron Chef, un resurgimiento de libros de cocina, revistas especializadas como Cook's Illustrated, un aumento de la popularidad de mercadillos dirigidos por granjeros, páginas Web sobre comida como la de Zagat, blogs de gastronomía, tiendas de artículos de cocina como Williams-Sonoma y la institución del chef célebre.