7 de marzo de 2009

La mezquindad de Balthazar

La mayoría de mis lectores, y los que me conocen, saben que no acostumbro a escribir reseñas negativas, en esos casos prefiero no publicar a menos que algo de verdad me moleste. Bueno esta es una de esas oportunidades. Sigan leyendo.

Durante el coctel del día 3/3 en Balthazar donde se daba inicio a un fulano Festival Francés, escuche que estaban tratando de remozar la desflecada reputación de dicho restaurante, y que para tales fines se habían lanzado con la idea de los festivales y, claro con un menú renovado.

Le pregunte a Minin Arévalo, quien convoco a los medios, si se iba a organizar una degustación para los periodistas, y me convido para el día siguiente para que la hiciera, ya que iba el fotógrafo de El Universal y así aprovechábamos y hacíamos las dos cosas juntas. Admito que no le he debido aceptar tal cosa ya que fotografías y degustaciones no se mezclan, pero como la confianza da asco y me dije que bueno al fin y al cabo era lo mismo, le dije que estaba bien y acordamos para las 11 am junto con la instructora de catas de la marca de vinos que co-patrocina este evento para que ella me hiciera un maridaje de vinos y los platos.

Mientras estaba ahí esperando sin que me ofrecieran ni agua, la puerta de la cocina se abría y cerraba y el olor que emanaba de ahí no era precisamente grato; así como tampoco lo era su aspecto cuando pase a través de esta.

A esa hora llegue, el restaurante cerrado como es normal a esa hora, entro y me siento, Francisco Villarroel, uno de los socios dueños del local, llega me lo presentan (otra vez) y Minín le dice que estoy ahí para una degustación, cosa que asumo le habían dicho ya la noche anterior. El dice que no sabia nada que Ricardo, su relacionista público, no estaba. Total que me aguante que el Sr. Villarroel llegara con su laptop y pusiera una entrevista por Internet y que lo entrevistara telefónicamente la colega Giuliana Chiappe de El Universal. Luego de eso le dije que si me podía dar un minuto a mi para entrevistarlo también para la Revista Access de DirecTV. Bueno me dedicaría unos 10 minutos cuando mucho por que hubo muchas interrupciones. Total yo ya había anotado lo necesario de escuchar la entrevista telefónica.

El fotógrafo, quien llego como hora y media mas tarde, termina su trabajo y el chef agarra los platos y se los lleva, Minín se despide por que tiene mucho que hacer en la oficina, el Sr. Villarroel ya se había desaparecido del mapa y nos dejaron a la instructora y a mi ahí sin atendernos mas nunca. Cuando me percaté de la hora, ya eran casi las 2 pm, me dio mucha rabia haber perdido mi día en un lugar donde mi presencia no era apreciada, y obviamente tampoco era deseada.

También vimos como algunos de los platos que se hicieron para las fotos les fueron servidos a unos comensales, que habían llegado durante la sesión de fotos.

Llamamos al Sr. Villarroel, quien pareciera que con la ida de Minín nuestra presencia se le desvaneció, y este se dio más bomba que un asmático en aparecer. Me molestó que cuando la instructora le pregunto que había pasado, se le paro al frente a la señorita Instructora, quien es una inteligente joven de 22, y de modo algo grosero y desafiante le dijo “¿Que pasó de que?”

Ahí intervine yo y le dije que por lo visto se le había olvidado la razón de nuestra presencia ahí. Me dijo que el no sabia nada de eso, que se estaba enterando que estábamos ahí para una degustación con maridaje. Que el no se encargaba de eso y que no tenia tiempo y que de todos modos esos platos ya se habían servido. Me dijo que bueno que si quería los mandaba a hacer otra vez. Le di las gracias y me despedí amablemente no sin antes decirle que lamentaba el malentendido.

Tuve que informar de lo sucedido al jefe de la instructora de catas de la distribuidora de vinos, quien se mostró muy molesto y apenado por el incidente. De todos modos le asegure que esto no tenia nada que ver con su compañía ni con su representante por que ambos habían cumplido a cabalidad su trabajo, y que la desafortunada conducta del Sr. Villarroel no iba perjudicar para nada el aprecio que les tengo.

Hasta el día de hoy estuve esperando una carta de Minin Arévalo-Parodi disculpándose por el supuesto malentendido, cosa que ya estoy convencida que no fue tal cosa. Este Sr. Villarroel parece ser de los que cree que los periodistas que cubrimos este tipo de pautas somos unos lambucios, no niego que por ahí existe la presencia de palangristas que si se dedican a obtener dádivas y que pagamos justos por pecadores.

Le quiero aclarar públicamente a Balthazar y a Arévalo-Parodi que no estaba ahí para mendigar su comida, no la necesito ya que en mi casa tengo suficiente y no soy ninguna muerta de hambre. Por otra parte, estaba haciendo mi trabajo y de paso haciéndole un favor, si se quiere, a Balthazar ya que le iba a hacer una reseña de su nuevo menú en una publicación internacional.

Igualmente le quiero exigir respeto como profesional de la comunicación impresa, y recordarle que quienes trabajamos en otros medios, que no son los dos grandes medios nacionales, también merecemos respeto e igualdad de condiciones en la cobertura de eventos. Los de Balthazar y algunas agencias de prensa deberían aprender a valorar el trabajo de los medios sean grandes o pequeños por que, al fin y al cabo, es nuestra labor informar, cubrirles un evento o hacerles una entrevista; y que sin ella ustedes tendrían que pagar aun mas millones de bolívares en publicidad.

Yo se que no les va a gustar esta publicación, pero me importa tres pepinos, les pasa por falta de respeto y desordenados en su trabajo. Por mi parte Balthazar, del que no existen muy buenas referencias de todos modos, queda definitivamente en la lista negra, negrísima, de los restaurantes caraqueños, al igual que su salón de festejos.
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Vinos Kaiken en La Hacienda Vieja, Galipan

Por que amo al Malamado

Mi adicción por éste producto en particular es bien conocida por todos los que saben de mi afición a los vinos argentinos, y en especial a los de esta bodega mendocina que siempre está a la vanguardia en mercadeo creativo y en la elaboración de caldos diferentes para los amantes del vino. Como uno el periodista siempre trata de citar la fuente, voy a darle el crédito de esta adicción - o afición o simplemente gusto por lo bueno - al colega colombiano Hugo Sabogal de Wine Media, quien me hablara del Malamado por primera vez en el lobby del Marriott Caracas hace unos dos años cuando Wines of Argentina estaba haciendo sus primeras incursiones en el país. Fue también el amigo Hugo quien me hablara de los vinos de Familia Zuccardi por primera vez y quien me presentara al Sr. José Alberto Zuccardi en Mendoza.

Sushi y Vino

El otro día me pidieron que escribiera algo sobre los vinos y el sushi y me pareció interesante ya que, los que actualmente estamos embebidos con lo de la cuestión enológica y gastronómica, siempre nos preguntamos, y nos preguntan, con que vino se acompaña el sushi. El asunto no es fácil, ya que el sushi hecho en su mayoría de pescados frescos, grasos, con arroz, con sabores complejos aportados por las algas Nori y por el efervescente wasabe, no es fácil de maridar; y lo mismo pasa con otros platos de la cocina asiática (China, Thai, Vietnamita, Nikkei, Hindú, etc.) las cuales, en general tiene sabores aportados por especias muy aromáticas y picosas. La cuestión es ¿Cómo lo combinamos? ¿Cómo quedamos bien con el invitado y hasta con nosotros mismos? Por lo que estuve averiguando, y por experiencia propia, lo mejor es dejar a los tintos de lado, alguno que otro se podría adaptar y eso si es un caldo joven y bien afrutado. Y es en la parte frutosa y acida donde entran los vinos blancos y rosados (incluidos los espumantes y los proseccos). Gracias a Dios que la creatividad enológica de los argentinos los hizo crear un vino especial para beber con sushi. Se llama Oroya, y aunque aun no lo tenemos en Venezuela, ya oí rumores de que pronto lo veremos en los anaqueles.

Este vino esta hecho en Mendoza, y en el se combinan el torrontés y el pinot noir. La primera cepa aporta calidad aromática y sabores afrutados y algo florales; mientras que el pinot noir le da estructura. Ahora si usted, como comensal, toma esta combinación como dato, se dará cuenta que es posible combinar vinos blancos de buena acidez y frutosos y sin madera con los diferentes platos que conforman lo que genéricamente llamamos Sushi. He acá mis recomendaciones para combinar: los gewürztraminer (traminers), los Torrontés, una buena cava como las de Freixenet, un espumante argentino o chileno. También funcionan los de marcada acidez como los Reisling o los Sauvignon Blanc. Los rosados, ya sean espumantes o tranquilos, también producen una agradable combinación con este tipo de comidas. Ahora si lo que desea es la perfección, olvídese del vino y sírvase un buen sake y si viene con ralladura de pepino (como lo sirven los coreanos) es delicioso. La otra bebida que va bien con las comidas especiadas asiáticas son las cervezas por su punto de amargo y su espuma que sirven para atenuar las altas notas de las especias y limpiar el paladar. No busque un maridaje perfecto si va a comer fuera. La armonía se lograría si acaso el cocinero tiene acceso al vino antes de cocinar y logra combinar los aportes de los ingredientes con los aromas del vino. Esto no pasa a menudo a menos que sea usted mismo quien se tome la molestia de hacerlo. Concluyo por decir, que mi palabra no es la ultima; pregúntele al sommelier que para eso esta ahí, y si es que el restaurante tiene uno. Si no lo tiene váyase por lo seguro con un blanco a su gusto personal. Al fin y al cabo, el mejor vino es el que mas le gusta uno.

¿Qué es un Foodie?

Foodie es un informal término en inglés que define a una clase particular de aficionados a la comida y a la bebida. La palabra se crea en 1984 por Paul Levy, Ann Barr y Mat Sloan para su libro, The Official Foodie Handbook (El manual oficial de los foodies).

Parece gourmet pero no es

Aunque los dos términos (Foodie y Gourmet) a veces se usan indistintamente, los foodies se distinguen de los gourmets en el sentido que estos son aficionados con gustos refinados que pueden ser profesionales de la industria de la comida, mientras que los foodies son amateurs a los que simplemente les encanta la comida por su consumo, estudio, preparación y noticias.

Por su parte los gourmets les interesa mas degustar la mejor comida, mientras que los foodies quieren aprender tanto como sea posible de la comida desde lo mas ordinario a lo mas fino y pasando por la parte cientifica e industrial. Sus ansias de conocimiento llegan hasta querer conocer a los personajes que crean las tendencias en la cocina actual. De ahí que a los foodies a veces se los tome por obsesionados por las artes culinarias.

¿Qué le interesa a un Foodie?


Estos fans de la gastronomia tienen intereses muy particulares, como por ejemplo las bodegas y desgustaciones de vino, la ciencia de la comida, inauguraciones y cierres de restaurantes, distribución de comida, tendencias en la cocina, salud y administración de restaurantes.

A veces un foodie puede desarrollar un interés particular por un item específico, tal como el mejor ceviche o un burrito. Muchas publicaciones tienen secciones dedicadas a los intereses de los foodies.

El movimiento foodie nace y se desarrolla durante los años 80 y 90 y dio pie a la creación de Food Network y otros programas especializados en cocina como Iron Chef, un resurgimiento de libros de cocina, revistas especializadas como Cook's Illustrated, un aumento de la popularidad de mercadillos dirigidos por granjeros, páginas Web sobre comida como la de Zagat, blogs de gastronomía, tiendas de artículos de cocina como Williams-Sonoma y la institución del chef célebre.