La mezquindad de Balthazar

La mayoría de mis lectores, y los que me conocen, saben que no acostumbro a escribir reseñas negativas, en esos casos prefiero no publicar a menos que algo de verdad me moleste. Bueno esta es una de esas oportunidades. Sigan leyendo.

Durante el coctel del día 3/3 en Balthazar donde se daba inicio a un fulano Festival Francés, escuche que estaban tratando de remozar la desflecada reputación de dicho restaurante, y que para tales fines se habían lanzado con la idea de los festivales y, claro con un menú renovado.

Le pregunte a Minin Arévalo, quien convoco a los medios, si se iba a organizar una degustación para los periodistas, y me convido para el día siguiente para que la hiciera, ya que iba el fotógrafo de El Universal y así aprovechábamos y hacíamos las dos cosas juntas. Admito que no le he debido aceptar tal cosa ya que fotografías y degustaciones no se mezclan, pero como la confianza da asco y me dije que bueno al fin y al cabo era lo mismo, le dije que estaba bien y acordamos para las 11 am junto con la instructora de catas de la marca de vinos que co-patrocina este evento para que ella me hiciera un maridaje de vinos y los platos.

Mientras estaba ahí esperando sin que me ofrecieran ni agua, la puerta de la cocina se abría y cerraba y el olor que emanaba de ahí no era precisamente grato; así como tampoco lo era su aspecto cuando pase a través de esta.

A esa hora llegue, el restaurante cerrado como es normal a esa hora, entro y me siento, Francisco Villarroel, uno de los socios dueños del local, llega me lo presentan (otra vez) y Minín le dice que estoy ahí para una degustación, cosa que asumo le habían dicho ya la noche anterior. El dice que no sabia nada que Ricardo, su relacionista público, no estaba. Total que me aguante que el Sr. Villarroel llegara con su laptop y pusiera una entrevista por Internet y que lo entrevistara telefónicamente la colega Giuliana Chiappe de El Universal. Luego de eso le dije que si me podía dar un minuto a mi para entrevistarlo también para la Revista Access de DirecTV. Bueno me dedicaría unos 10 minutos cuando mucho por que hubo muchas interrupciones. Total yo ya había anotado lo necesario de escuchar la entrevista telefónica.

El fotógrafo, quien llego como hora y media mas tarde, termina su trabajo y el chef agarra los platos y se los lleva, Minín se despide por que tiene mucho que hacer en la oficina, el Sr. Villarroel ya se había desaparecido del mapa y nos dejaron a la instructora y a mi ahí sin atendernos mas nunca. Cuando me percaté de la hora, ya eran casi las 2 pm, me dio mucha rabia haber perdido mi día en un lugar donde mi presencia no era apreciada, y obviamente tampoco era deseada.

También vimos como algunos de los platos que se hicieron para las fotos les fueron servidos a unos comensales, que habían llegado durante la sesión de fotos.

Llamamos al Sr. Villarroel, quien pareciera que con la ida de Minín nuestra presencia se le desvaneció, y este se dio más bomba que un asmático en aparecer. Me molestó que cuando la instructora le pregunto que había pasado, se le paro al frente a la señorita Instructora, quien es una inteligente joven de 22, y de modo algo grosero y desafiante le dijo “¿Que pasó de que?”

Ahí intervine yo y le dije que por lo visto se le había olvidado la razón de nuestra presencia ahí. Me dijo que el no sabia nada de eso, que se estaba enterando que estábamos ahí para una degustación con maridaje. Que el no se encargaba de eso y que no tenia tiempo y que de todos modos esos platos ya se habían servido. Me dijo que bueno que si quería los mandaba a hacer otra vez. Le di las gracias y me despedí amablemente no sin antes decirle que lamentaba el malentendido.

Tuve que informar de lo sucedido al jefe de la instructora de catas de la distribuidora de vinos, quien se mostró muy molesto y apenado por el incidente. De todos modos le asegure que esto no tenia nada que ver con su compañía ni con su representante por que ambos habían cumplido a cabalidad su trabajo, y que la desafortunada conducta del Sr. Villarroel no iba perjudicar para nada el aprecio que les tengo.

Hasta el día de hoy estuve esperando una carta de Minin Arévalo-Parodi disculpándose por el supuesto malentendido, cosa que ya estoy convencida que no fue tal cosa. Este Sr. Villarroel parece ser de los que cree que los periodistas que cubrimos este tipo de pautas somos unos lambucios, no niego que por ahí existe la presencia de palangristas que si se dedican a obtener dádivas y que pagamos justos por pecadores.

Le quiero aclarar públicamente a Balthazar y a Arévalo-Parodi que no estaba ahí para mendigar su comida, no la necesito ya que en mi casa tengo suficiente y no soy ninguna muerta de hambre. Por otra parte, estaba haciendo mi trabajo y de paso haciéndole un favor, si se quiere, a Balthazar ya que le iba a hacer una reseña de su nuevo menú en una publicación internacional.

Igualmente le quiero exigir respeto como profesional de la comunicación impresa, y recordarle que quienes trabajamos en otros medios, que no son los dos grandes medios nacionales, también merecemos respeto e igualdad de condiciones en la cobertura de eventos. Los de Balthazar y algunas agencias de prensa deberían aprender a valorar el trabajo de los medios sean grandes o pequeños por que, al fin y al cabo, es nuestra labor informar, cubrirles un evento o hacerles una entrevista; y que sin ella ustedes tendrían que pagar aun mas millones de bolívares en publicidad.

Yo se que no les va a gustar esta publicación, pero me importa tres pepinos, les pasa por falta de respeto y desordenados en su trabajo. Por mi parte Balthazar, del que no existen muy buenas referencias de todos modos, queda definitivamente en la lista negra, negrísima, de los restaurantes caraqueños, al igual que su salón de festejos.
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