Al vino con todos los sentidos

Dicen que el amor entra por la boca y es así como nos atrapa el vino, a través de la degustación o la cata. Este es un acto donde imperan los sentidos y el gusto personal, así que el catar o degustar un vino es algo muy subjetivo por que depende enteramente del gusto personal de cada uno.

Acá en Venezuela ya nos acostumbraron a degustaciones con charlas de mercadeo que son una muy buena manera de comenzar a conocer más sobre los vinos y la cultura que rodea a estos. Sin embargo lo mejor es inscribirse en cursos dictados por entes especializados donde se prueba de todo un poco sin la influencia de una marca en particular.

Pero vamos a tratar que toda la experiencia de la degustación sea lo mas placentera posible. En una cata siempre hay tres componentes esenciales: Ver, oler y saborear. Por eso debemos ir con la mente abierta y los sentidos bien despiertos.

VER: esté dispuesto a ver que es lo que hay en su copa. Observe el color, si es tinto que tan rojo o púrpura o violeta, si le recuerda al granate o al rubí, si es blanco que tenga brillo que sea dorado, amarillo muy pálido con o sin visos verdosos. Hay que diferenciar si son brillantes, densos, o limpios. Fíjese se precipita en lágrimas. Todos estos detalles le darán información sobre la calidad y edad del vino que tiene en su copa.

OLER: Prepárese a oler de todo por que los descriptores olfativos son muchos y muy variados. En una copa sin agitar podemos sentir los aromas primarios que van desde las frutas y flores tanto rojas como blancas, a los aromas vegetales, animales y minerales. Otros descriptores olfativos son el cuero, el chocolate, el tabaco y la pimienta. Al agitar la copa deberán de potenciarse esos aromas primarios y también podrá distinguir otros que no detectó en la primera nariz. Ya ahí su boca empieza a formarse una idea de lo que va a degustar.

SABOREAR: Tome un sorbo y paséelo por toda su boca, trague y observe que le queda. Si lo que olfateo es lo que saborea, si el vino persiste en la boca o no, si tiene buena acidez, si le refresca al activarle las papilas o por el contrario si es seco, si en su lengua sintió el acido, el dulce, el salado y el amargo a la vez. Si está probando un tinto sentirá la astringencia de los taninos, y ahí usted evalúa si son suaves, medianos o agresivos. Debería sentir en boca todos esos aromas que le recibieron en la copa.

Para optimizar su experiencia sensorial con el elixir de Bacco le recomiendo que no fume, no se perfume las manos y no coma nada de menta o mentol. ¿Por qué? Sencillo, todas esas cosas distorsionan el gusto y el olfato y le impedirán apreciar al vino en su justa medida. ¡Salud!
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