28 de septiembre de 2008

Fusionando en Valencia


El amigo Freddy Munoz durante la cata de Familia Zuccardi, (izq). En el stand de Alta Cava, Hernan Salazar y Vanessa Rolfini. (der)

Este fin de semana Valencia fue la anfitriona del IV Festival Enogastronómico Trilogía en Fusión en las instalaciones del Hotel Ucaima Suites. Lo cierto es que no me hice grandes ilusiones con el evento por que ya he visto muchas cosas en el interior que terminan siendo un fiasco, pero debo decir que este festival organizado por Elia Nora si logro una grata impresión en mi. No es ni la mitad del SIG, pero si fue bastante mas agradable y sin tanta presión sobre los ponentes y expositores. El ambiente se sentía relajado y hasta se sentía casi como una gran fiesta familiar.


La autora posando con el amigo de Pomar y en la derecha estan mi querido amigo Chef Victor Moreno con su colega Laurent Cantineaux.

Por encima, y sin querer hablar por los expositores y ponentes o invitados de fuera, se le veía una buena organización (no se que dirán los chefs). En cuanto a las charlas y talleres estaban mas o menos interesantes, las catas algo flojas que no hablaban de nada mas allá que lo básico que se dice de mercadeo para que la gente vaya conociendo. Luego me di cuenta que fueron ajustadas para un nivel básico de conocimiento de vinos. Cosa que me lo confirmó el comentario de una conocida instructora que me dijo que había tenido que ajustar sus charlas por que el nivel de conocimiento de vinos de la audiencia era muy básico.

Con respecto a la concurrencia local, esperaba ver mas gente que la que vi por que el evento tuvo buena promocion. Aunque habia buena cantidad de gente y las charlas y catas se llenaban. Parece que a los valencianos estos eventos no le interesaran mucho; y quizás por eso es que los hacen y para elevar el nivel de conocimiento sobre los vinos, que saben que estan de moda pero no saben mucho de ellos.


Tanto Ingrid como Vanessa muestran estas miniaturas de Sta. Julia Extra Brut, claro que cada una a su manera.
Expositores: No estaban todos los importadores y distribuidores fuertes que uno encuentra en el SIG pero los que estaban, hicieron una buena representación de sus productos, como por ejemplo Alta Cava, distribuidores de Familia Zuccardi y AltaVista; Bodegas Pomar con los Terracotas, varietales y espumantes presentados por el Ing. Guillermo Vargas.

Degustando un Sauvignon Blanc con Guillermo Vargas en Pomar.

Así mismo estaba Belkis Croquer con los productos de Casa Oliveira, la gente de Productos del Sur con su Caballero de la Cepa de Finca Flichman, los vinos sudafricanos de Jetco, Diageo y Destilerías Unidas.

Los muchachos de Tutrago.com hicieron unos simpáticos shows de Flare y de bartenders además que mantenían el evento animado todo el tiempo. De resto, los expositores eran empresas de catering, conservas artesanales, ollas, moldes de silicón, indumentarias profesionales, un señor que vendía tallas de madera (esto no me cuadró con nada, pero me imagino que si pagó su stand, chévere, por que quien dice que el que bebe y come no aprecia una buena talla??).

También estaban dos casas editoriales además de las representaciones de Exceso y Cocina y Vino y el diario regional Notitarde con su revista Gourmet, la cual esta bien interesante tanto de tamaño como de contenido.

Prensa: En cuanto al trato a la prensa, algo fallo, como de costumbre en estos eventos, los pases de prensa inexistentes, aunque yo en mi caso había preguntado de antemano si existían, pero nunca recibí respuesta. Luego muy amables pero sin prestar mucha asistencia a medios. Lo que si me pareció feo fue la exigencia de entrevista que hizo una asistente a otra periodista en nombre de la organizadora. Así que le voy a dar un consejo para la próxima: cuadre las entrevistas antes que los periodistas viajen para allá, así ni usted ni nosotros malgastamos nuestro valioso tiempo.

En conclusión: Te felicito Elia Nora por lo que estas logrando, creo que el Ucaima se te esta quedando pequeño para futuras ediciones del festival. Espero que el próximo ano los valencianos se emocionen mucho mas, y por lo que vi y oí, los expositores estaban contentos con la asistencia.
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Vinos Kaiken en La Hacienda Vieja, Galipan

Por que amo al Malamado

Mi adicción por éste producto en particular es bien conocida por todos los que saben de mi afición a los vinos argentinos, y en especial a los de esta bodega mendocina que siempre está a la vanguardia en mercadeo creativo y en la elaboración de caldos diferentes para los amantes del vino. Como uno el periodista siempre trata de citar la fuente, voy a darle el crédito de esta adicción - o afición o simplemente gusto por lo bueno - al colega colombiano Hugo Sabogal de Wine Media, quien me hablara del Malamado por primera vez en el lobby del Marriott Caracas hace unos dos años cuando Wines of Argentina estaba haciendo sus primeras incursiones en el país. Fue también el amigo Hugo quien me hablara de los vinos de Familia Zuccardi por primera vez y quien me presentara al Sr. José Alberto Zuccardi en Mendoza.

Sushi y Vino

El otro día me pidieron que escribiera algo sobre los vinos y el sushi y me pareció interesante ya que, los que actualmente estamos embebidos con lo de la cuestión enológica y gastronómica, siempre nos preguntamos, y nos preguntan, con que vino se acompaña el sushi. El asunto no es fácil, ya que el sushi hecho en su mayoría de pescados frescos, grasos, con arroz, con sabores complejos aportados por las algas Nori y por el efervescente wasabe, no es fácil de maridar; y lo mismo pasa con otros platos de la cocina asiática (China, Thai, Vietnamita, Nikkei, Hindú, etc.) las cuales, en general tiene sabores aportados por especias muy aromáticas y picosas. La cuestión es ¿Cómo lo combinamos? ¿Cómo quedamos bien con el invitado y hasta con nosotros mismos? Por lo que estuve averiguando, y por experiencia propia, lo mejor es dejar a los tintos de lado, alguno que otro se podría adaptar y eso si es un caldo joven y bien afrutado. Y es en la parte frutosa y acida donde entran los vinos blancos y rosados (incluidos los espumantes y los proseccos). Gracias a Dios que la creatividad enológica de los argentinos los hizo crear un vino especial para beber con sushi. Se llama Oroya, y aunque aun no lo tenemos en Venezuela, ya oí rumores de que pronto lo veremos en los anaqueles.

Este vino esta hecho en Mendoza, y en el se combinan el torrontés y el pinot noir. La primera cepa aporta calidad aromática y sabores afrutados y algo florales; mientras que el pinot noir le da estructura. Ahora si usted, como comensal, toma esta combinación como dato, se dará cuenta que es posible combinar vinos blancos de buena acidez y frutosos y sin madera con los diferentes platos que conforman lo que genéricamente llamamos Sushi. He acá mis recomendaciones para combinar: los gewürztraminer (traminers), los Torrontés, una buena cava como las de Freixenet, un espumante argentino o chileno. También funcionan los de marcada acidez como los Reisling o los Sauvignon Blanc. Los rosados, ya sean espumantes o tranquilos, también producen una agradable combinación con este tipo de comidas. Ahora si lo que desea es la perfección, olvídese del vino y sírvase un buen sake y si viene con ralladura de pepino (como lo sirven los coreanos) es delicioso. La otra bebida que va bien con las comidas especiadas asiáticas son las cervezas por su punto de amargo y su espuma que sirven para atenuar las altas notas de las especias y limpiar el paladar. No busque un maridaje perfecto si va a comer fuera. La armonía se lograría si acaso el cocinero tiene acceso al vino antes de cocinar y logra combinar los aportes de los ingredientes con los aromas del vino. Esto no pasa a menudo a menos que sea usted mismo quien se tome la molestia de hacerlo. Concluyo por decir, que mi palabra no es la ultima; pregúntele al sommelier que para eso esta ahí, y si es que el restaurante tiene uno. Si no lo tiene váyase por lo seguro con un blanco a su gusto personal. Al fin y al cabo, el mejor vino es el que mas le gusta uno.

¿Qué es un Foodie?

Foodie es un informal término en inglés que define a una clase particular de aficionados a la comida y a la bebida. La palabra se crea en 1984 por Paul Levy, Ann Barr y Mat Sloan para su libro, The Official Foodie Handbook (El manual oficial de los foodies).

Parece gourmet pero no es

Aunque los dos términos (Foodie y Gourmet) a veces se usan indistintamente, los foodies se distinguen de los gourmets en el sentido que estos son aficionados con gustos refinados que pueden ser profesionales de la industria de la comida, mientras que los foodies son amateurs a los que simplemente les encanta la comida por su consumo, estudio, preparación y noticias.

Por su parte los gourmets les interesa mas degustar la mejor comida, mientras que los foodies quieren aprender tanto como sea posible de la comida desde lo mas ordinario a lo mas fino y pasando por la parte cientifica e industrial. Sus ansias de conocimiento llegan hasta querer conocer a los personajes que crean las tendencias en la cocina actual. De ahí que a los foodies a veces se los tome por obsesionados por las artes culinarias.

¿Qué le interesa a un Foodie?


Estos fans de la gastronomia tienen intereses muy particulares, como por ejemplo las bodegas y desgustaciones de vino, la ciencia de la comida, inauguraciones y cierres de restaurantes, distribución de comida, tendencias en la cocina, salud y administración de restaurantes.

A veces un foodie puede desarrollar un interés particular por un item específico, tal como el mejor ceviche o un burrito. Muchas publicaciones tienen secciones dedicadas a los intereses de los foodies.

El movimiento foodie nace y se desarrolla durante los años 80 y 90 y dio pie a la creación de Food Network y otros programas especializados en cocina como Iron Chef, un resurgimiento de libros de cocina, revistas especializadas como Cook's Illustrated, un aumento de la popularidad de mercadillos dirigidos por granjeros, páginas Web sobre comida como la de Zagat, blogs de gastronomía, tiendas de artículos de cocina como Williams-Sonoma y la institución del chef célebre.